Dentro de nuestro afán por autoflagelarnos institucionalmente, la democracia chilena goza de virtudes que nuestros vecinos ya quisieran.
Se cumplen 28 años de la caída del Muro de Berlin y de un modelo de sociedad que solo trajo hambre, muerte y desolación a millones de personas.
La reducción de la actividad política al exitismo electoral es una de las grandes crisis que vive nuestra democracia.
En un mundo dominado por “posverdades”, ya no se puede decir lo que se piensa u opina, sin temer ser víctima de un abucheo generalizado
La calidad cultural de un país dependerá de su capacidad de buscar las mejores sinergias entre las políticas del gobierno y las libres iniciativas de la sociedad civil. Por el momento, los artistas seguirán siendo esclavos del Fisco.
Una Constitución debe ser el marco mínimo para la convivencia social, estableciendo límites claros al poder estatal.
Los mismos que llamaron a uno de sus contendores "candidato bursátil", se dedicaron a las inversiones y a gozar los beneficios de un sistema de libre mercado.
Traicionaron todo en lo que creían, compartiendo ganancias con el yerno de Pinochet, su enemigo declarado.
La promesa de un futuro esplendoroso como consecuencia de extirpar las instituciones es el cebo perfecto para caer en las garras del populismo.
La realización de primarias ha sido el fetiche de todos los conglomerados en el último tiempo. En la semana que vence el plazo parece que a ninguna de las fuerzas políticas les ha sido un proceso cómodo.
Los organismos deben, en cumplimiento del principio de igualdad ante la ley, fiscalizarlos a todos por igual, sin miramientos de la militancia que haya tras el infractor.
Teillier, Camila Vallejo y Karol Cariola, entre otros, han guardado un profundo silencio sobre el conflicto PC-Arcis.
Hoy vemos cómo abundan en Occidente los aspirantes al poder que nos ofrecen grandes y sustanciales cambios, pero sin explicar nada del plan que tienen para lograr aquellos nobles objetivos.
La libertad de prensa es la manifestación misma del escepticismo ante el poder, y por lo tanto garante supremo de todas nuestras libertades.
Estamos ante una reforma pensada desde las consignas desplegadas en las calles de ya lejano 2011.
Las vacaciones de la Presidenta Bachelet son una burla. Esperemos que no tenga que llegar la temporada estival para que la mandataria se apersone en el sur del país, sino que lo haga de forma recurrente en lo que queda de su mandato.
Es lamentable que la lógica del pituto y el amiguismo siga rigiendo a toda la estructura estatal.
Chile no necesita burócratas con aires de grandeza, Chile necesita apagar el incendio.
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos
que no pueden cambiar sus mentes,
no pueden cambiar nada»