Por estos días, la pandemia vuelve a resonar en los oídos de la región del Biobío. Se vive una tensa calma, ya que por tres días consecutivo se obtuvo más de cien contagios y de los 631 casos activos, un tercio corresponde a las últimas 48 horas.
La región del Biobío no ha estado exenta del virus que azota al mundo entero. Sin embargo, el panorama parece no ser tan desolador, como algunos quieren dibujarlo-generando un imaginario de volverse un Santiago 2.0-. Vamos a los números. La región concentra 1.428 casos positivos, de los cuales 944 se encuentran recuperados y solo 10 fallecidos.
La entrevista de Cristián Warnken a Jaime Mañalich la tarde del pasado domingo fue una pausa refrescante que muchos hemos sabido valorar y agradecer. En medio de tanto rifirrafe mediático materializado en pendencias matinales y sofocantes conferencias de prensa, vimos que todavía hay espacio para conversar, ¡y de qué forma!
Ahora el Covid les asestó el tiro de gracia y ha mostrado los efectos que tiene paralizar una economía o dejarla en estado de coma.
Nuevamente en Chile, la “medicina política” podrá terminar siendo un mal mayor que la enfermedad original.
Ahora se espantan por el hambre. Igual bueno, hace años que venían ninguneándola.
Lo que se requiere, es que los expertos provean de insumos a la autoridad política, para que esta en el ejercicio de sus funciones, pondere y establezca cuáles serán las medidas más acordes a la situación que vive la población referida.
Nadie es poseedor de la verdad absoluta y que, por estos simples motivos, tenemos el deber —y no sólo el derecho— de escucharnos en un ambiente de paz y respeto, en vez de uno cargado de violencia, fanatismo e insultos.
Como explicó Frank Knight, la diferencia entre riesgo e incertidumbre es que el riesgo se puede calcular y medir, en cambio la incertidumbre constituye una penumbra completa sobre el futuro.
La primera máxima de la política es que las personas en general serán siempre de izquierda en las cosas que no entienden.
Es que el oficialismo debe dedicarse a hacer lo que sabe hacer: gestar.
El mundo retrocede hacia sistemas más autocráticos e iliberales.
Pareciera que rápidamente la amenaza del coronavirus se esta transformando en una amenaza económica de proporciones no vistas en Chile desde la crisis bancaria de los 80.
Los proyectos y las ideas son mucho más importantes que las apariencias, las cuales, tarde o temprano están condenadas a ser puestas en cuestión.
El Guasón no es, pues, una película política, sino psicológica. Se trata de los peligros apolíticos de la pérdida de individualidades del grupo.
La realidad nos exige hacer políticas no sólo mirando una foto parcial actual (como aplanar la curva de contagio hoy) y olvidarse del resto de la situación y del largo plazo.
Debemos reconocer que el Estado no es la única fuente responsable del concepto de lo público, ni tampoco la única respuesta plausible y suficiente a nuestros problemas comunes.
Es cosa de tiempo para que los populistas de nuestra clase política confisquen nuestros ahorros.
La evolución de la pandemia continúa por caminos dinámicos e inciertos que prohíben sacar conclusiones y disponer políticas públicas definitivas. […]
Puede que el virus sea el que esté poniendo la música, pero depende de los gobiernos el cómo la bailen, y en este caso, la peste ha sido la excusa, y la libertad la víctima.
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos
que no pueden cambiar sus mentes,
no pueden cambiar nada»