¡Allons Enfants de la Patrie!
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Fundación para el Progreso, abril 2020
Fundación para el Progreso, abril 2020
Autor: Juan Lagos
¡Cuántos habían deseado ver la Teletón caer! No eran pocos, eran más de lo habitual. Algunos creyeron que su fracaso era el correlato necesario del “despertar” de Chile, por eso lo desearon tanto y con tanta publicidad. Por fortuna, los más de 34 mil millones de pesos recaudados durante las últimas 27 horas de amor fueron un baldazo de agua fría para los agoreros y un gran alivio para las miles de familias que se rehabilitan a diario en los catorce institutos ubicados a lo largo del país.
La última Teletón demostró que el compromiso de los chilenos con los niños discapacitados no dependía de la calidad de la programación ofrecida por Don Francisco y compañía, ni de los codazos entre famosos; ni del show en el Estadio Nacional. Tampoco se subordina a las contingencias económicas, porque el que puede se compromete con el que no y dona más de lo habitual. Ni el paso del tiempo ha podido con esta institución, porque ya está arraigada en el corazón de muchos chilenos.
La Teletón perfectamente no podría existir y nada garantiza que una institución estatal en su reemplazo pueda velar por la rehabilitación de las personas con tanta dedicación y profesionalismo.
Esto es una buena noticia para todos, porque la Teletón es de todos: sus centros no están reservados para donantes o partidarios y sobran los ejemplos de personas que recién valoraron la institución cuando un caso les tocó de cerca. También debería ser una buena noticia para aquellos que durante el año lamentan nuestro individualismo y falta de generosidad. Para esto, es preciso que los conceptos de comunidad, solidaridad y fraternidad se sofistiquen y dejen de predicarse exclusivamente al actuar de los políticos, dado que resulta inentendible tanta inquina hacia esta obra social por el mero hecho de carecer de un control estatal más poderoso.
La Teletón perfectamente no podría existir y nada garantiza que una institución estatal en su reemplazo pueda velar por la rehabilitación de las personas con tanta dedicación y profesionalismo. Toda teoría de gestión alternativa queda eclipsada por los más de 100 mil casos que han pasado por sus centros desde 1978 y los más de 30 mil que se atienden anualmente. Antes que los modelos están las personas y menospreciar el trabajo de esta institución no rehabilita a nadie. Es algo sobre lo que deberían meditar todos aquellos que sueñan con la caída de esta obra y ver por qué fracasan año tras año con su campaña de resentimiento.
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