La derrota catastrófica de la derecha no solo da la razón a quienes advertimos que sacrificar la Constitución terminaría en un desastre para Chile, sino que es el resultado de décadas sin hacer un trabajo ideológico sustancial para construir hegemonía a partir de lo que debieran ser sus ideas.
Aunque comparto el diagnóstico de la falta de comprensión lectora de nosotros, los economistas, a la que alude Andrea Butelmann en su discusión con Juan-Pablo Montero y Jorge Quiroz, tiendo a coincidir con Butelmann en la primera y con Quiroz en la segunda.
Hay problemas con el Bitcoin. Algunos de estos incluyen que su volatilidad a veces se correlaciona con su la popularidad de búsquedas en Google o tuits de famosos empresarios.
Es de esperar que los últimos acontecimientos terminen por demostrar que el ascenso de Pamela Jiles no es ninguna anomalía política.
Mientras tanto, en mi rol de columnista seguiré invitando al pensamiento crítico, especialmente respecto de medidas que producen tanta devastación en la calidad de vida, libertad y salud de la población.
Es notable la fe del lector Pedro Gazmuri ante el evidente fracaso de las cuarentenas, que en regiones de Chile llevan mucho más tiempo que en Santiago, sin conseguir las bajas proyectadas de contagios.
Las tristes cifras récord de contagiados y fallecidos, que ocurren luego de casi dos semanas de encierro, levantan otra interrogante: ¿Es nuestra cuarentena eficaz?
Quiero agradecerle a doña Ana María Menchaca por su carta de ayer. De todas formas, creo que ella malinterpretó el tema de la columna.
Luego de reconocer que casi todo lo que digo en mi columna es cierto, incluyendo el hecho de que las cuarentenas no funcionan 'en las comunas más pobres', un lector se dedica a atacarme personalmente.
Hay cada vez más evidencia de que las cuarentenas causan más daño a la salud mental y física de las personas —sin mencionar la economía— que el mismo virus.
La ciudadanía escuchó al Frente Amplio de cómo debe manejarse un municipio. Ahí está Valparaíso. No queremos que les pase lo mismo a nuestras empresas.
Probablemente, Javiera Parada comprende mejor que sus críticos del momento los enormes costos que pagan, sobre todo los inocentes, cuando se envían las democracias al matadero.
Las sociedades anónimas tienen una estructura que distribuye el poder entre dueños, administradores y trabajadores. Esta estructura es fruto de muchos años de experiencia y no es claro que confundir esos roles sea conveniente.
Esta es una idea no probada en ninguna parte, sin respaldo empírico ni técnico alguno, que puede tener efectos devastadores para empresas reales, ruinosas para los dueños, nefastas para los trabajadores y que, si fracasa, él no sufre las consecuencias.
¿Las cuarentenas son más buenas que malas? Lee aquí el interesante debate de cartas al Director del Diario El Mercurio, protagonizado por Axel Kaiser, Presidente del Directorio FPP.
Aunque es un avance que el lector Pedro Gazmuri cite estudios, ninguno de ellos permite afirmar lo que él cree, a saber, que el beneficio de las cuarentenas en términos de salud pública —muertos y patologías— es mayor que el costo.
En carta de ayer, un lector refuta mi afirmación de que no contamos con evidencia concluyente sobre que las cuarentenas y barreras sanitarias han reducido significativamente muertes y contagios en el país. Lamentablemente, el lector, que de paso descalifica la libertad personal como 'pura ideología', no cita los estudios que avalan su postura.
La carta del lector Kurt Reichard, el día de ayer, viene a confirmar lo que ha sido el común denominador de buena parte de la política para combatir la pandemia: la irracionalidad.
Las desafortunadas palabras de la diputada Catalina Pérez demuestran un alto grado de irresponsabilidad y un bajo compromiso con la observancia de la Constitución y las leyes que se espera de todo ciudadano.
Si la incorporación de exparlamentarios o clásicas figuras de la política chilena a la parrilla de candidatos a la Convención Constitucional causó cierta desilusión en algunos no fue por culpa de la poca claridad de las normas que regulan el proceso.
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»