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Trump y el TDS Publicado en El Mercurio, 18.10.2015

Trump y el TDS

imagen autor Autor: Axel Kaiser

Señor Director:

Ni Jaime Bassa ni Sergio Muñoz Riveros refutaron uno solo de los éxitos que mencioné en mi carta sobre Trump, limitándose a la conocida y, a ratos, fantástica retórica sobre lo malo que es. Pero, les guste o no, el mundo es, por ahora, un mejor lugar gracias a Trump.

A menos que prefieran que siga la masacre entre Armenia y Azerbaiyán; entre israelíes y palestinos; que continúe el programa nuclear iraní hasta amenazar con una Tercera Guerra Mundial; que siga la inmigración ilegal a EE.UU. con los miles de mujeres y niños abusados y violados por las bandas de traficantes de personas que los llevan a la frontera; que Maduro continúe con su narcodictadura comunista con miles de torturados, presos políticos y millones en el exilio, y que Europa siga durmiendo en materia de Defensa.

Nadie discute que Trump tiene aspectos detestables, pero no todo lo que hace es malo, salvo, claro, para quienes padecen de Trump Derangement Syndrome (TDS). Esto genera una total irracionalidad frente a la figura de Trump, haciendo imposible que se le reconozca incluso el mérito de haber traído paz a Medio Oriente.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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