Si le das más poder al poder
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Publicado en La Segunda, 17.06.2026
Publicado en La Segunda, 17.06.2026 Poco antes de ser ministro de Hacienda, Jorge Quiroz tuvo dos apariciones célebres en la arena pública. Una gracias al presidente Boric, quien, acostumbrado a comentar como estudiante universitario, twitteó «¿Qué será de don Jorge Quiroz?», para comentar unas minucias porcentuales de crecimiento económico. La otra aparición fue antes, cuando Quiroz publicó una columna cuestionando la autocomplancencia chilena con la disminución de la pobreza. El país completo, probetólogos-buenas-personas incluidos, celebraban que la pobreza había llegado a niveles mínimos. Pero había algo raro: era 2023 y Chile —además de que renacían campamentos— llevaba estancado diez años debido a las ideas de Bachelet, el estallide y la Convención.
«Lo grave de Grau es que comunicó al mercado que la deuda aumentaba X cuando en realidad era de 3,5X. Además, apagó el SIGFE antes de tiempo, disminuyendo el gasto “ingresado al sistema”. Eso es lo escandaloso y lo muy criticable —no sus burdas proyecciones y gastos olvidados (como ¡oh sorpresa!, la del reajuste público, entre otras mariguanzas)»
Quiroz se propuso reconstruir el índice de pobreza y descubrió que había un error metodológico en cómo se estaban actualizando los gastos necesarios para salir de la pobreza desde 2013 en adelante. Al estimar correctamente esos gastos, la pobreza subía del 6,5% al 11%. Estalló el escándalo: los pobretólogos dijeron que no podía ser, que no se podía cuestionar así con nuestra institucionalidad estadística, etc. Los whatsapps iban y venían. Hicieron el trabajo que al parecer no habían hecho y tuvieron que reconocerlo. Había información «ruidosa» a la que nadie le había dado importancia —aunque «era sabida», decían algunos—. Después no se aguantaron e insinuaron que Quiroz había acusado de dolo a las autoridades, algo evidentemente falso, tanto por lo que decía la famosa columna como porque era una metodología arrastrada, que no tenía responsable gubernamental o ideológico. Así operaba la cofradía de economistas, a la que Quiroz no pertenecía. Y sigue operando —nunca tanto como la de los médicos, que tienen cooptado el sistema de salud.
Ahora que Quiroz saca a la luz los burdos cálculos y proyecciones de Grau, la cofradía se queda en silencio o defiende al exministro: que no puede ser, qué atroz, que no se puede jugar con nuestra institucionalidad. Algunos argumentan que no se puede criticar proyecciones, porque siempre yerran, lo que es cierto. Pero lo de Grau no son sólo sus proyecciones —que fueron burdas y nunca corrigieron los gastos, a sabiendas de menores ingresos—; lo grave es que comunicó al mercado y a todos los chilenos que había déficits que necesitaban deuda por 3,5X y, en vez de mostrar gráficos confirmando que la deuda aumentaba 3,5X, dijo que aumentaba X, mucho menos: un supuesto logro. Además, apagó el SIGFE antes de tiempo, disminuyendo el gasto “ingresado al sistema”. Eso es lo escandaloso y lo muy criticable —no sus burdas proyecciones y gastos olvidados (como ¡oh sorpresa!, la del reajuste público, entre otras mariguanzas). Grau nos comunicaba así que estaríamos mucho menos endeudados, aminorando sus incumplimientos que, además de burdos, parecen haber sido doblemente camuflados.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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