En Chile cada vez se debilita más el derecho de propiedad. Lo anterior es signo y consecuencia directa del resquebrajo institucional, del deterioro del Estado de Derecho y del auge de las consignas y políticas populistas.
Resulta esencial comprender que el confinamiento indiscriminado ha sido una decisión producto de la ignorancia del momento y del pánico político.
Por donde se mire, América Latina sigue sumida en la incertidumbre, la inestabili- dad política y económica. Sigue atrapada en el caudillismo, la polarización, la demagogia, la pobreza, la corrupción, la anomia jurídica y el crimen organizado.
Chile está cansado de esforzarse y cree que lo merece todo y gratis. Nos hemos acostumbrado tanto a una economía libre, con promociones de todo tipo, que ya no reconocemos una oferta seria de una chanta, confundimos al casanova lujurioso con el pretendiente honesto.
La derecha chilena, al menos aquella intelectual, sí vale la pena, pero requiere ser reformulada a través de puentes intelectuales entre liberales y conservadores.
América Latina sigue sumida en la incertidumbre y la inestabilidad política y económica. Sigue atrapada en el caudillismo, la polarización, la demagogia, la pobreza, la corrupción, la anomia jurídica y el crimen organizado.
Y acá el candidato Jadue niega sin pudor las alianzas que lo llevaron al poder para luego afirmar que no promoverá una “ola estatizadora”. Era como Greta Thunberg diciendo tranquilos, no instauraré energías limpias.
El hecho de que entidades estatales, que deberían velar por el bienestar de todos, sigan lógicas mezquinas, al tratar de querer hacer negocios inmobiliarios o “pasadas” con sus terrenos, revela el profundo estado de descomposición de nuestra actual política y burocracia estatal.
No hay espacio para adueñarse de la verdad. Los convencionales deben asumir humildemente esta labor de redactar una buena Constitución para todos los chilenos, sin marginar a nadie por su pensamiento político.
El proyecto de indulto a los presos de la revuelta puede perfectamente incluirse dentro del ciclo legislativo perverso que describo, donde, haciéndolo pasar por una causa noble en favor de inocentes perseguidos políticos, se intenta en realidad dar privilegios procesales a grupos particulares con el criterio rector de la afinidad política.
Recién se estrenó la tercera temporada de esta serie cuyo tema central es la vejez. Pero la aborda de una manera tan cómica y profunda a la vez, que no agota, sino más bien reenergiza.
¿Retirar o no sus pensiones, frente a la amenaza (no concreta) de estatización? No es una respuesta fácil, pues si toman la decisión equivocada, no parece que los congresistas vayan a hacerse cargo.
Puesto que los comunistas no reconocen límites morales o legales a su voluntad de mantenerse en el poder a toda costa, 'lo único necesario para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada'.
En "La sociedad abierta y sus enemigos", el filósofo Karl Popper dice que la falta de distinción entre lo que se consideran como leyes naturales y normas sociales es una característica de las sociedades tribales y cerradas.
Hemos llegado al nivel donde la identidad partidaria excede los prejuicios comparables a la raza, religión y otras relaciones distintivas.
¿cómo podemos argumentar que el “neoliberalismo” y la economía de mercado serían los culpables de la desigualdad económica existente, si los niveles de desigualdad que experimentamos hoy son levemente más bajos que los que existían hace 100 años?
Voté Rechazo, porque siempre he creído en la institucionalidad y corresponde al Congreso la potestad constituyente.
Dado que el liberalismo nunca ha pretendido construir un mundo perfecto, pues carece de utopía, entonces a los ojos del socialismo este siempre fracasa. Pero lo cierto es que ese realismo es su mayor fortaleza, mientras que, en el socialismo, ese desprecio por el ser humano y su realidad concreta debe necesariamente traducirse en una práctica criminal.
Y la gente sigue esperando, antes le creía a los economistas de matinal y ahora le dio con los abogados. Allá vamos. La gente votó por Trump, está contra el aborto y ahora votó por una constituyente. La gente no cree en los políticos, pero les quiere dar más poder. La gente sacó a Pinochet, y votó por Piñera y Bachelet. Y por Chávez también.
Chile no era mucho más desigual en el 2013 ‒en plena modernización capitalista‒ que en el año 1971, en plena vía chilena al socialismo.
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»