Siempre me ha costado la opinología política, especialmente la que predice el futuro.
La derrota presidencial de la derecha ha dejado en evidencia su carencia de un proyecto país que trascienda a un candidato.
Hace casi 90 años el marxista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) reconoció el rol fundamental de los intelectuales en cambiar el clima cultural de un país y así poder ejercer hegemonía política (Lettere dal carcere, 1947).
Ahora que don Gabriel parece haber reaccionado en contra de la violencia, es bueno saber como combatirla.
“Todo por nada”, es posible que con esa sensación varios se fueron a la cama recién a las 4:15 A.M. de hoy, esperando conocer al próximo presidente de la Convención Constitucional sin éxito.
Cuando estudiaba en Londres conocí a un profesor que bautizó “Guardianreaders” a quienes se paseaban como “buenas personas” frente al mundo.
Han pasado dos semanas luego de los resultados de segunda vuelta y Gabriel Boric sigue sin entregar las certezas mínimas que se requieren para volver a invertir en Chile.
El flamante presidente electo Gabriel Boric va a recibir una economía particularmente complicada y es muy probable que el ámbito económico sea uno de los principales desafíos de su mandato presidencial.
Ahora que estamos ad portas de comenzar un nuevo año, resulta necesario reflexionar acerca de uno de los principales problemas que nos aqueja como país: la escasa tolerancia política y la violencia.
Chile ha optado nuevamente por el socialismo. Ya lo tuvimos y lo padecimos. Terminó mal, con pobreza, odio y pérdida de la democracia.
El triunfo de Gabriel Boric marca un hito político en varios sentidos. Hay, sin embargo, tres elementos clave a considerar que quedan en evidencia.
Boric admira mucho a Allende, así que veremos si maneja mejor otro de sus más famosos estorbos: su alianza con fanáticos. Al menos supongo que no enviará proyectos de ley para mejorar la raza de nuestros compatriotas, como hizo Allende. La eugenesia esos días era una moda, hoy estamos para otras.
Escribí esta columna sin saber el resultado de la elección porque me parecía que no importaba si la centroderecha ganaba o perdía. Cualquiera hubiera sido el resultado, su misión debe ser la misma.
Creemos necesario mantener el régimen de votación voluntario y analizar lo que han hecho los demás países del mundo para afrontar la baja participación electoral.
Días atrás, el candidato Gabriel Boric se declaró socialdemócrata. ¿Acaso ha dejado de creer en el socialismo del siglo XXI?
Gane quien gane este domingo, el proceso de deterioro económico e institucional chileno continuará.
Inmediatamente después de los resultados de la primera vuelta, los medios se vieron repletos de columnas y reportajes indicando que José Antonio Kast habría ganado en las comunas más pobres de Chile.
Ante la percepción de estar primero, es entendible que Gabriel Boric prefiera no sobreexponerse.
Se ha intentado argumentar por quienes apoyan a Gabriel Boric de cara a la segunda vuelta presidencial que este enarbolaría los valores de la social democracia europea. Incluso un análisis superficial, sin embargo, permite concluir algo distinto.
Antes, los candidatos inventaban programas. Ahora, inventan evangelios. Los columnistas no podemos ser menos y por eso me he permitido publicar esta carta de San Pablo a los chilenos.
«La libertad es un derecho humano fundamental,
sin él no hay vida digna»