Datos atrasados, gasto mal focalizado
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Publicado en La Segunda, 03.12.2025
Publicado en La Segunda, 03.12.2025 Perros vagos acaban de matar a un ser humano que iba cicleteando entre Vallenar y Copiapó. Una jauría lo atacó y terminó muerto a mordiscos en la mitad de nuestro desierto de Atacama, dice la Brigada de Homicidios de la PDI. Sabíamos de esos perros, por eso ya no usamos esa ruta en bicicleta, dijo Andrés Cortés, el socio fundador de PedaleAtacama. ¿Qué va a hacer la Fiscalía? ¿Alguien se querellará contra quienes resulten «responsables»? Entre 2019 y 2022, nuestro Servicio Médico Legal tiene rotuladas a 22 personas muertas por perros vagos. No podemos llamarlos crímenes, ya que los animales no son agentes morales y no tienen derechos ni deberes. Los derechos y los deberes son una invención humana para los humanos, por más que narcisos solitarios, que asignan cualidades humanas a sus mascotas, fuercen lo contrario.
Esto no significa que debamos tratar como queramos a los animales, pero hay que tener claro que los Cernícalos —justamente porque no son humanos—, no son asesinos, ni matan a los canarios de los abuelitos con «alevosía». Tampoco cometen «homicidios simples» contra los Fío-Fío que llegan a Chile en primavera. Los Cernícalos, como los perros, simplemente matan. Así son los animales. Si no, si fuesen soberanos de su vida y de sus acciones, serían sujetos de derechos y deberes, y no deberíamos entonces permitir sándwiches de pernil en nuestras fuentes de soda. ¿Deberíamos multar a los Pumas por las pérdidas patrimoniales que causan?
«A estos perros vagos deberíamos matarlos, aunque se oponga la tropa de bondadosos jueces sofistas, políticos oportunistas y votantes sin tema de qué hablar o postear».
¿Quieren construir cárceles para Zorros Culpeo en celdas separadas de los Chilla? Prohíban los pollos asados y dejo de escribir, pero eso no va a ocurrir. El narcisismo hipócrita domina.
Por más que algunos animales tengan una especie de conciencia y a otros se les enseñe que no maten a niños o a sus entrenadores, ellos no creen ni respetan nuestros derechos. Por eso la leona del zoológico de João Pessoa, Brasil, mató al demente que se metió a su jaula la semana pasada. ¿Alguien se querellará por homicidio calificado? Ese león no es peligroso y no se le debería sacrificar, como tampoco a los que están en el Serengueti. Ese león hizo lo que su naturaleza le mandata, los animales no son libres.
A estos perros vagos, al revés, sí deberíamos matarlos, aunque se oponga la tropa de bondadosos jueces sofistas, políticos oportunistas y votantes sin tema de qué hablar o postear. Esos perros son intrusos que atacan a personas, niños y otros animales, en pueblos, campos y ciudades. Son un peligro no solo para personas, sino también para Pilpilenes y Zarapitos que peligran junto a sus pollos en la desembocadura del río Lluta, en Arica, o la del Maipo, en Llolleo. ¿Tendrá que morir un diputado para que dejen de prohibir el control de estos perros, como ocurrió hace unos meses? Quizás habría que prohibir los sándwiches de pernil en el casino del Congreso, tal vez solo así reaccionen.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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