De la mano de Dios a la zurda de Messi
Escribo desde Buenos Aires, después de ver en esta ciudad el triunfo de la selección argentina sobre Inglaterra. Una victoria […]
Publicado en El Mercurio, 20.04.2025
Publicado en El Mercurio, 20.04.2025 Señor director:
Si creemos el muy cuestionable argumento de que el Golpe era evitable de haberse convocado a un plebiscito por el gobierno de Allende, eso significa que, contrario a la narrativa de izquierda, los militares chilenos no buscaron el poder como un fin en sí mismo. De lo contrario, el Golpe no habría sido evitable.
Como no se convocó a ese proceso por parte de un gobierno que, a diferencia de nuestros militares, sí se encontraba inspirado por una ideología de concentración del poder total, el Golpe se hizo inevitable para las Fuerzas Armadas, la mayoría de la población y la clase política de oposición.
Así las cosas, los demócratas de verdad, como Matthei, aunque con dolor, aceptan que hay momentos extraordinarios en que una rebelión republicana, con los costos que implica, es necesaria para salvaguardar la libertad frente a la tiranía. Toda la demás palabrería es o engaño político de la izquierda, que siempre que puede usa la democracia para destruirla, o democratismo centrista posero de quienes no están dispuestos a defender en serio la democracia frente a sus enemigos totalitarios.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
Escribo desde Buenos Aires, después de ver en esta ciudad el triunfo de la selección argentina sobre Inglaterra. Una victoria […]
Publicado en El Mercurio, 20.04.2025El crecimiento económico de lo que va del año ha sido lento. Tanto así que el cuco de la «recesión» […]
Publicado en El Mercurio, 20.04.2025Durante este julio me apareció en Facebook un post del escritor mexicano Enrique Krauze, que recordaba el cuarto aniversario de […]
Publicado en El Mercurio, 20.04.2025«El progreso no es una bendición ininterrumpida.
A menudo viene con sacrificios y luchas»