Gremios, intereses y “asímetras”

En economía y educación pululan personajes desproporcionados: opinólogos-profetas que saben poco o nada de lo que hablan. Es una desproporción entre lo que influyen y lo que saben, los “asímetras”.  Algunos derechamente mienten. Hay de diferentes estirpes, pero en inversiones y proyecciones famosos fueron Garay, Chang y Madoff. En educación también abundan, y hace tiempo, porque ahí llegan muchos de los que se sienten buenas personas. Desde el 2011 se hicieron famosos y se marearon bastante ya que algunos empezaron a opinar sobre todo. Es normal que este tipo de personajes aparezcan hablando sobre temas difíciles, oscuros o que a pocos le importan, como las relaciones internacionales: nadie tiene mucha idea de qué pensaba realmente Gadafi, Sadam Husein o qué pasaba en Timor Oriental. Basta imaginarse lo que debe estar diciendo el experto en Latinoamérica en los matinales o noticieros de Indonesia (y qué decir sobre el mundo de “estudios latinoamericanos” en el SOAS de Londres, la New School  NYC o La Sorbonne).

El punto es que a la economía y la educación no las veo, sin embargo, como materias tan oscuras o que a nadie le importen. Y creo que justamente ese es el problema: parecen ser fáciles y evidentes, calzan con nuestras intuiciones y nos hacen entonces seguir al “asímetra” de turno. Llevan siglos. En los gremios, sin embargo, existe otra desproporción: los de negocios operan como tales, a la altura de lo que son: trigueros, notarios y eléctricas que simplemente defienden sus intereses.  Son dignos representantes de sus industrias lucradoras. Es verdad que a veces les da por inventar unas “nobles intenciones” pero, a la larga, nadie los confunde. Existe quizás una sola excepción: los que se reúnen alrededor del «liderazgo, emprendimiento e innovación», que no sé por qué venden ser salvadores de la humanidad, una especie de personajes caritativos, a pesar de que a la mayoría solo les interesa la plata y comprarse una moto de agua. 

En educación es al revés. No hay que leer a la Gabriela Mistral para reflexionar o entender la trascendencia e importancia del profesor. Menos sobre lo noble de su vocación. Sin embargo, su gremio ⸻al menos acá en Chile⸻ es el gremio del antiprofesor. No están a la altura de lo que representan. Hicieron lo imposible por no volver a dar clases presenciales, sin siquiera mostrar preocupación y voluntad por lograrlo. Amenazantes y cortantes, chantajearon al Estado para que sus profesores jóvenes se vacunaran antes que miles de personas que lo necesitaban. Simplemente no les interesan los niños, opinan sobre jubilaciones mientras no pagan las cuotas mortuorias de sus afiliados y ahora culpan al gobierno de futuros contagios y muertes. Y si muere o se contagia un enfermo de cáncer que no ha recibido vacuna, ¿van a responder ellos, el santo gremio, el que exigió ponerse antes en la famosa fila? 

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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.


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