El efecto cobra
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Publicado en La Segunda, 12.03.2025
Publicado en La Segunda, 12.03.2025
Autor: Fernando Claro
Sigue adelante el Proyecto Tumba y su desengaño: la «tumba del neoliberalismo», anunciada con entusiasmo por Boric, sigue consolidándose como la tumba de sí mismo. Ayer, cuando se cumplían tres años, se sepultaba a uno de sus más importantes arquitectos: Miguel Crispi. Le acompañó también la nieta de Allende, la ministra Fernández, por el escándalo que generó el descubrimiento del Holding Salvador Allende. Gracias a Giorgio Jackson habíamos descubierto las autodonaciones por los pobres y ahora, gracias a la familia Allende, descubrimos las autoventas por la memoria. Ellos, al parecer, querían vender al Estado una de las casas de Allende —ilegalmente, como autoridades que eran—, y, además, quedarse con la casa a través de un comodato. Otra olímpica jugarreta que se suma al falso feminismo, al falso indigenismo, a la falsa preocupación por educación y a tantas más. Lástima que en política nada es para siempre. Volverán. En fin, estos últimos días, se sumó otra falsedad: la nota ideológica de las platas del litio que se traspasaron desde Corfo a Hacienda.
«El Proyecto Tumba, la tumba del neoliberalismo, sigue consolidándose como la tumba de sí mismo. Gracias a Giorgio Jackson habíamos descubierto las autodonaciones por los pobres y ahora, gracias a la familia Allende, descubrimos las autoventas por la memoria».
La izquierda tiene un doctorado en destruir el significado de las palabras y prometer o criticar cualquier cosa sin que nadie entienda a lo que se están refiriendo. Violencia, donación, neoliberalismo —y ahora «venta de casas»—. Estas malas prácticas lingüísticas dominan también el «ecosistema de emprendimiento e innovación» —agreguemos el «liderazgo», el «coaching» y otros símiles—. Trabajé años en el Ministerio de Economía, donde conocí de primera fuente ese mundillo, plagado de vendedores de humo y de una versión empresarial del jesuitismo, de empresarios que sorpresivamente estaban innovando por los pobres y no para ser ricos. Todo era para santificarse y no para enriquecerse, y ni siquiera para simplemente «hacer cosas». Todo así hasta que, de repente, aparecían arriba de un Tesla o en JPMorgan. Y así fue —y es—, como en Corfo y variados «seminarios de emprendimiento» se tejieron redes entre frenteamplistas, techos, innovadores políticos, innovadores sociales y empresas B. En esos lugares corría fácil el discurso de ciencia económica obsoleta que traía el Frente Amplio: cerrar el comercio internacional, crear bancas de desarrollo y dirigir la economía para hacer el bien, para «generar valor agregado» o para crear grandes «encadenamientos productivos». ¿Qué pasó entonces con esos fondos sorpresa del litio que hubiesen servido para potenciar justamente eso, algo que hace, en parte, Corfo? Se quemaron.
Boric había dicho en 2023, en una estudiada cadena nacional y cerrando sus ojos: «seremos responsables con las finanzas públicas… la parte transitoria de los ingresos del litio se ahorrará para asegurar el financiamiento de largo plazo de las inversiones sociales, tecnológicas y productivas…promoviendo el desarrollo sostenible e inclusivo». Otra falsedad más.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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