Basta alguna de ellas (normas) entonces para que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad naturalista tenga los suficientes fundamentos, lógica y responsablemente analizados, para rechazar esa propuesta constitucional.
«Me da mucho temor, mucho temor, que sigan un poco… como bailando al ritmo del Giorgio Jackson», dijo la actriz Esperanza Silva en La Red.
Y hablando de modas: ¿También estarán mal las crueles costumbres de los pueblos originarios con animales? ¿O sus boleadoras y sus lanzas? Eso sí que habla de maltrato. Ni hablar de su machismo.
Apenas se anunció que nuestro presidente se iba a ir a vivir al barrio Yungay, los precios de los arriendos subieron.
El imán del poder ya marea. Varios andan corriendo acríticamente tras ideas ancestrales y jóvenes.
En 1998 , Ibsen Martínez escribía, «¿Por qué no me asusta Chávez? Dejen la alharaca, señores, y sírvanse otro whisky. Alternancia es el nombre del juego. ¿Tragedia? Trágico es lo que pasa en Kosovo»...Sería mejor que hablen ahora los futuros amarillos. Mario Waissbluth anda flameando la bandera, harto tarde. Es fácil ahora, después de haber institucionalizado las fake news en políticas educacionales y de no cansarse de jugar a ser revolucionario rodeándose de jóvenes desde 2011.
Los castores fueron introducidos en Argentina por Perón, quien introdujo allá también el virus que convirtió al Estado en una divinidad en quien confiar y de quién esperarlo todo, contagiando a todos sus compatriotas.
Es famoso allá Puerto Viejo por ser la cuna de ese innovador emprendimiento: la toma ilegal de terrenos para segunda vivienda.
Partió enero y se sentía más un 33 o 41 de diciembre que otra cosa. Todo seguía envuelto de la intensidad de ese año pandémico, electoral, polarizado, irracional y adolescente.
Siempre me ha costado la opinología política, especialmente la que predice el futuro.
Cuando estudiaba en Londres conocí a un profesor que bautizó “Guardianreaders” a quienes se paseaban como “buenas personas” frente al mundo.
Además, hay muchas ideas de Aristóteles, Platón, Locke, Darwin, Stuart Mill o el Chuña que, además de erradas, a nadie le tienen por qué importar y menos abrazar.
En todo caso, si defender la primacía de un individuo (una víctima de una violación o la humanidad de un militante) por sobre un supuesto “bien mayor” del colectivo (una Iglesia o un partido político), diría que sí, que soy un “individualista”.
Jorge Peña, en su respuesta a Adriana Valdés, dice estar en profundo desacuerdo con ella respecto de esa idea de que lo antiguo ya no se sostiene en política; y menos si se buscan votos.
Boric admira mucho a Allende, así que veremos si maneja mejor otro de sus más famosos estorbos: su alianza con fanáticos. Al menos supongo que no enviará proyectos de ley para mejorar la raza de nuestros compatriotas, como hizo Allende. La eugenesia esos días era una moda, hoy estamos para otras.
Pablo Aguayo responde a mi carta criticando a Hayek por defender la idea de una democracia limitada.
Pablo Aguayo, quien firma como doctor en Ética y Democracia, dice en su diario que los liberales en Chile no son tales porque defenderían 'doctrinas que establecen una sola forma de vida buena'.
Las ideas de Boric sobre la sociedad civil, la libertad de prensa y la libertad individual son claras en su historial como congresista y en su programa de gobierno propuesto.
El domingo habló Piñera no sé en qué idioma, pero era imposible concentrarse. Más tarde apareció JAK hablando en chileno y terminó Boric en su ñuñoísmo.
Elisa Loncón aboga por que allá continúe el terrorismo, es su táctica, no le importa, total a ella no le queman su casa. Vale la pena ver el video donde un camionero, frente a su camión recién quemado, enfrenta a un imaginario Héctor Llaitul a la cámara. Me gustaron los insultos que le da en mapudungún: “kutri ñuke marri chau”.
«La libertad es un derecho humano fundamental,
sin él no hay vida digna»