Kast se las ha ingeniado para parecer un moderado en los modos. Sin embargo, eso le ha funcionado porque le gusta enfrentarse a personajes frenteamplistas como el diputado Winter, frente al cual hasta Florcita Motuda bordea la sensatez. Las performances de Winter frente a Kast recuerdan a un preadolescente peleando con sus padres para que le presten el auto en su lugar de veraneo.
Ñuñoísmo': creencia de que la evolución y problemas de clase media acomodada, o clase alta la verdad, son los mismos que azotan al país.
Una generación que en Estados Unidos —y especialmente los más privilegiados de ellos— ha sido educada en base a tres importantes falacias educativas (según Jonathan Haidt y Greg Lukianoff, en su último libro, próximo a publicarse en Chile).
Ahora nos traen al autor de un libro titulado "¿Por qué falló el liberalismo?" El libro dice las cosas más insólitas que uno podría escuchar
SEÑOR DIRECTOR Daniel Matamala, en su columna del domingo titulada como esta carta, cae en un error conceptual al afirmar que subsidiar a la clase media implica abandonar la focalización y las ideas de los Chicago Boys.
El presidente Piñera trató de antipatriotas a quienes, según él, le 'niegan la sal y el agua'. Él estaría proponiendo reformas por el bien del país y quienes se nieguen siquiera a discutirlas serían antipatriotas. Los malos. La izquierda salió militarizada a responderle. Se encresparon.
Estaría bueno que los conservadores terminen con su obsesión contra la autonomía individual y contra las personas que no creen en la metafísica de Santo Tomás.
En 2016, un gobierno de izquierda, liderado por la Presidenta Bachelet, presentó un proyecto de ley para que las policías pudiesen controlar a cualquier persona. No importaba si era joven o viejo, tampoco si andaba con un paraguas, un cuchillo o durmiendo en la plaza. Sus congresistas votaron a favor y, después de discusiones y polémicas, se aprobó, aunque sólo para mayores de 18 años.
Siguen apareciendo noticias sobre la Iglesia. Nombran interventores, se publican nuevos libros, se exigen indemnizaciones en plata para los abusados y aparecen nuevos casos. Incluso siguen cayendo más jesuitas, los profesionales en apuntar con el dedo. Quedaron mancos ahora parece. Vicente Huidobro dijo que lo que mejor representaba a los jesuitas era «su sed de mando, y su afán de ser consultados para pontificar y darse humos de sabios». Deberían estar atentos los nuevos sabios pontificadores, no vayan a quedar mancos y tuertos además.
Ir a ver la nueva película de Clint Eastwood, «La Mula», en este caluroso verano —donde uno de los malditos temas ha sido Venezuela—, me hizo esperar otra de sus películas libertarias en las que critica los abusos del Estado. «La Mula» es una película política, pero diferente: muestra la obsolescencia de los viejos —él mismo— y sus angustias respecto de sus pasados y del mundo cambiante.
El alcalde Jadue dice que agrandó el sistema de librerías del país, pero en realidad lo frustró
Es difícil de creer lo que pasó con el Instituto Nacional, Carmela Carvajal y la selección. De un día para […]
Hace unos años, en la mitad de un almuerzo de verano, el papá de un amigo empezó a despotricar contra […]
La aparición de la posverdad permitió la normalización de la palabra «mentira». Ahora se puede acusar a la gente de […]
El confuso rechazo a una política de cooperación internacional sobre inmigración que acaba de anunciar el gobierno de Sebastián Piñera parece ser más una puesta en escena que una opción política clara.
En Occidente, el poder de las religiones desapareció, pero en las ideologías, el afán de censura —aunque disminuido— se disfrazó, se invirtió y luego, en las redes sociales, se exacerbó.
Por eso, para mí, lo más pertinente respecto a Bolsonaro sería insistir en que hay que saber esperarlo. Asumir que algún día llegará alguien así al poder y que esa es una buena razón para no otorgarle más atribuciones al Estado.
Más allá de nacionalismos y buenismos, lo que creo que debería hacer Chile es, al menos, pedirle a Bolivia que parta por habilitar el tren de Arica a La Paz.
Hay entonces que ponerse de acuerdo: o dejamos que sólo existan empresas chilenas, rentistas y regalonas o abrimos los mercados para que compitan.
Una sociedad no puede permitir que su salud pública se niegue a dar servicios básicos. Si el Estado se propone instalar un hospital en un lugar remoto, debe obligar a quienes quieran operarlo a entregar servicios básicos.
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»