Nuestra élite debería mirarse en el espejo de los polacos. Pero insisten en destruir el cerro Alvarado, a pesar de que se saben de memoria las cuadras del Central Park
En 2015, en Inglaterra hicieron una ley que permitía, desde los 55 años, gastar en cualquier cosa los ahorros para las pensiones. 'Ley Lamborghini' la llamaron algunos. Nosotros, como los ingleses de Latinoamérica, deberíamos entonces darle un nombre a la que promueve acá Fernando Atria: ¿Ley Nissan? ¿Ley casa propia? ¿Ley hipoteca tu pensión? Como erudito abogado, el señor Atria sabe que no está de acuerdo con su argumento comunicacional: que es una mentira lo que nos han dicho.
Ya se han quemado tres millones de hectáreas en Bolivia, dos veces la Región Metropolitana. Evo Morales no quiere declarar 'desastre nacional', porque, dice, no son un país limosnero. La edición del último domingo de Cambio, el diario que él fundó, trae apenas dos noticias de los incendios: un concejal diciendo 'todavía tenemos la suficiencia económica, logística y humana para enfrentar y controlar este incendio que lamentablemente se ha producido', y una página completa sobre cómo apagaron un foco.
Se hace difícil defender valores occidentales diezmados por la corrección política. La condescendencia taquillera posmoderna ante la intromisión cultural china e islámica bordea la ridiculez.
A la destrucción de liceos emblemáticos se sumó la creación de 'un ente' para que administre nuestras pensiones. Había que destruir los pocos colegios que permitían la movilidad social de la élite y había que hacer más cara e insegura la administración de nuestras pensiones.
Felipe Berríos apareció de nuevo hablando, aunque esta vez no para basurear a personas o universidades que no fuesen jesuitas. Habló del escándalo de Renato Poblete y del poder. Uno pensaría que estaba hablando de jerarquías o la confesión, pero no, se refería a otra cosa.
Kast se las ha ingeniado para parecer un moderado en los modos. Sin embargo, eso le ha funcionado porque le gusta enfrentarse a personajes frenteamplistas como el diputado Winter, frente al cual hasta Florcita Motuda bordea la sensatez. Las performances de Winter frente a Kast recuerdan a un preadolescente peleando con sus padres para que le presten el auto en su lugar de veraneo.
Ñuñoísmo': creencia de que la evolución y problemas de clase media acomodada, o clase alta la verdad, son los mismos que azotan al país.
Una generación que en Estados Unidos —y especialmente los más privilegiados de ellos— ha sido educada en base a tres importantes falacias educativas (según Jonathan Haidt y Greg Lukianoff, en su último libro, próximo a publicarse en Chile).
Ahora nos traen al autor de un libro titulado "¿Por qué falló el liberalismo?" El libro dice las cosas más insólitas que uno podría escuchar
SEÑOR DIRECTOR Daniel Matamala, en su columna del domingo titulada como esta carta, cae en un error conceptual al afirmar que subsidiar a la clase media implica abandonar la focalización y las ideas de los Chicago Boys.
El presidente Piñera trató de antipatriotas a quienes, según él, le 'niegan la sal y el agua'. Él estaría proponiendo reformas por el bien del país y quienes se nieguen siquiera a discutirlas serían antipatriotas. Los malos. La izquierda salió militarizada a responderle. Se encresparon.
Estaría bueno que los conservadores terminen con su obsesión contra la autonomía individual y contra las personas que no creen en la metafísica de Santo Tomás.
En 2016, un gobierno de izquierda, liderado por la Presidenta Bachelet, presentó un proyecto de ley para que las policías pudiesen controlar a cualquier persona. No importaba si era joven o viejo, tampoco si andaba con un paraguas, un cuchillo o durmiendo en la plaza. Sus congresistas votaron a favor y, después de discusiones y polémicas, se aprobó, aunque sólo para mayores de 18 años.
Siguen apareciendo noticias sobre la Iglesia. Nombran interventores, se publican nuevos libros, se exigen indemnizaciones en plata para los abusados y aparecen nuevos casos. Incluso siguen cayendo más jesuitas, los profesionales en apuntar con el dedo. Quedaron mancos ahora parece. Vicente Huidobro dijo que lo que mejor representaba a los jesuitas era «su sed de mando, y su afán de ser consultados para pontificar y darse humos de sabios». Deberían estar atentos los nuevos sabios pontificadores, no vayan a quedar mancos y tuertos además.
Ir a ver la nueva película de Clint Eastwood, «La Mula», en este caluroso verano —donde uno de los malditos temas ha sido Venezuela—, me hizo esperar otra de sus películas libertarias en las que critica los abusos del Estado. «La Mula» es una película política, pero diferente: muestra la obsolescencia de los viejos —él mismo— y sus angustias respecto de sus pasados y del mundo cambiante.
El alcalde Jadue dice que agrandó el sistema de librerías del país, pero en realidad lo frustró
Es difícil de creer lo que pasó con el Instituto Nacional, Carmela Carvajal y la selección. De un día para […]
Hace unos años, en la mitad de un almuerzo de verano, el papá de un amigo empezó a despotricar contra […]
La aparición de la posverdad permitió la normalización de la palabra «mentira». Ahora se puede acusar a la gente de […]
«La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla»