En fin, la hipotenusa
Lo que omiten de forma antojadiza desde la actual oposición, es que tanto el CFA como el FMI valoran explícitamente que este proyecto fomente el crecimiento.
Publicado en La Segunda, 08.05.2019
Publicado en La Segunda, 08.05.2019
Autor: Fernando Claro
Daniel Mansuy escribió que el derecho a la libre expresión choca con otro derecho: a no sentirse ofendido. A la semana siguiente, a pito de Notre Dame, reclamó por el olvido en el que hemos dejado nuestro pasado. La causa, dijo, era nuestra obsesión por el futuro, el progreso y la autonomía individual.
Rara la cuestión. Después de tantos siglos de señores feudales, monarquías y dictaduras estableciendo qué es lo que podemos hacer, decir o leer, por suerte aparecieron unos obsesivos de la autonomía individual. Más aun ahora que a muchos les está dando con privilegiar el colectivo —la Iglesia— por sobre el individuo —un abusado—. ¿Habrán sido las mujeres o lacayos más conscientes y preocupados de su pasado que hoy? Difícil. No leían, y hasta hace menos de cien años a las mujeres no las dejaban educarse, trabajar o votar. Y todo era manejado desde arriba. Las personas eran quizás más religiosas, o creían en mitos e historias populares, como el Caleuche. Pero, menos mal, alguien empezó a obsesionarse con la autonomía individual.
Las élites eran impenetrables y, en parte por esto, megalómanas. Y hacían catedrales. Quizás eran más preocupadas del pasado, pero ¿nos olvidamos entonces de la autonomía? Miremos los últimos vestigios de identidad forjada y megalomanía desatada que quedan en el mundo. Como China, Corea del Norte y Venezuela, donde todavía se hacen castillos y estatuas de oro en vez de gastar esa plata en líneas de metro o colegios.
"Estaría bueno que los conservadores terminen con su obsesión contra la autonomía individual y contra las personas que no creen en la metafísica de Santo Tomás"
Estaría bueno que los conservadores terminen con su obsesión contra la autonomía individual y contra las personas que no creen en la metafísica de Santo Tomás. Es un gran pensador, a quién todos leían antes, por imposición, pero a quien hoy la historia, o más bien la razón, relegó. Deberían preocuparse más de los que quieren prohibir sus colegios y universidades, no de los inofensivos liberales.
Me ofendió la afirmación de Mansuy. ¿Qué tiene que ver defender la autonomía individual con olvidarse de Notre Dame, Bernardo O'Higgins y el río Maipo? No voy a pedir un castigo a El Mercurio por dejarlo decir esas cosas. Él, y los creyentes, creen que hay que castigar a Canal 13 por andar ofendiéndolos. Las ofensas son subjetivas y lo saben. No vengan ahora, como José Antonio Kast —que «sólo da opiniones como ciudadano» por Twitter— y Baradit —que «fue descontextualizado»—, a hacerse los locos.
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Lo que omiten de forma antojadiza desde la actual oposición, es que tanto el CFA como el FMI valoran explícitamente que este proyecto fomente el crecimiento.
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