Agustín Squella describe al inglés Roger Scruton como un 'neoliberal', reflejando bien el problema al que me refiero cuando critico a Daniel Mansuy por utilizar esa palabra.
El principio de abstenerse ante la duda se aplica cuando se busca proteger a un humano sujeto de derecho, incluso cuando existe una probabilidad de que esté ahí o allá.
Jaime Bassa llegó a subir una foto a Instagram reverenciando a la ciudad de Santiago en llamas. Era una foto junto a su colega Elisa Loncón, con toda esa estética de colores, fuego y épica. Más un adolescente que un constituyente.
Estuve seis años estudiando Economía en la Pontificia Universidad Católica, una escuela lamentablemente más 'Chicago' que la misma Chicago y nunca, pero nunca, se nos enseñó la palabra 'neoliberalismo'.
La tensión y enredo sobre los 2/3 no fue —ni es, ni será— solo culpa del amor que tienen los comunistas por destruir democracias, sino que también gracias a Fernando Atria.
En épocas de crisis como la que hoy vivimos es cuando se ponen a prueba los liderazgos, por más animadversión que se tenga con uno u otro personaje o gobernante.
Es cierto, como dice José De Gregorio, que algunos economistas —los menos— se equivocaron sobre la hecatombe, pero no fue por asustar, sino porque la liquidación de los ahorros para nuestras pensiones de verdad era algo complicado que se logró manejar, especialmente gracias a la acción del Banco Central.
Antes de eso, leía solo a veces sus críticas: cuando eran muy comentadas o me enfrentaba a ellas sin querer. Entre tantos delirios, antijerarquías y modas predecibles, se echaban de menos sus escritos ahora que había jubilado de ellos.
En paralelo al payaseo de la Convención avanza un proyecto de ley de donaciones. Es raro que no se haya pronunciado Giorgio Jackson, nuestro PhD en “donaciones”; nuestro filántropo de Moliere. Quizás es porque quiere insistir con las contorsiones lingüísticas que camuflan mentiras.
Ahora Boric anda diciendo que el Estado es más avispado haciendo negocios que los privados. Sería vidente, infalible y virtuoso. No sé de dónde saca eso.
Fundación para el Progreso reedita los textos que publicara el filósofo chileno en 1975 con el título 'Las máscaras filosóficas de la violencia'. Fernando Claro, quien trabajó esta nueva edición, comenta su contenido y vigencia para el Chile actual.
Boric terminó su discurso reivindicando a la sociedad civil en alianza con el partido político más anti-sociedad civil del planeta. Es como que Sichel hubiese terminado su discurso con arengas en pos de elefantes y huemules, pero abrazado con el rey Juan Carlos.
Elisa Loncon es de Traiguén, ciudad frontera donde confluyeron mapuches, chilenos, colonos, los fierros de la industria del tren y el trigo, y la primera Alianza Francesa de Chile. Una ciudad simbólica que habrá que superar, rescatando lo bueno y eliminando lo malo de su historia. Un simple pugilato con el pasado no nos permitirá digerirlo, decía un sabio.
Boric apoyó las tomas no-desalojables de Jadue, incentivo irremediable para el caos civil y barbarie total. Propuso unas especies de “desalojos consensuados”. Interesante, alguien podría aprovechar de partir altiro probando esas tomas allá en Magallanes.
Y acá el candidato Jadue niega sin pudor las alianzas que lo llevaron al poder para luego afirmar que no promoverá una “ola estatizadora”. Era como Greta Thunberg diciendo tranquilos, no instauraré energías limpias.
Dicen que el Estado es el único que puede crear 'nuevas estructuras productivas' de manera 'eficiente', pero eso no es así. Y en promedio -lo que en realidad importa-, las estructuras productivas evolucionan y varían eficientemente a una velocidad y en direcciones que el Estado es incapaz de percibir, prever y menos dirigir.
Y la gente sigue esperando, antes le creía a los economistas de matinal y ahora le dio con los abogados. Allá vamos. La gente votó por Trump, está contra el aborto y ahora votó por una constituyente. La gente no cree en los políticos, pero les quiere dar más poder. La gente sacó a Pinochet, y votó por Piñera y Bachelet. Y por Chávez también.
Los políticos, regalones, descorchaban Sauvignon Blancs y comían congrios fritos en Caleta Portales olvidando año a año lo que estaba pasando. Bloquearon sin pudor a las nuevas generaciones y ahora andan llorando. Se movían y operaban por sus votos y no por la gente, repartiéndose ministerio y cargos. El problema es que esto pasó y seguirá pasando, por más que hoy día hablen unos jóvenes mesías renovados.
Ojalá votemos por quienes defiendan una Constitución que cumpla su función principal: protegernos de los políticos. Si no, después van a llegar los amigos de Giorgio y Fernando Atria a prohibir los colegios Waldorf ⸻a los que ya les cuesta bastante sobrevivir por los delirios y prohibiciones mesiánicas de estos personajes⸻.
Aunque comparto el diagnóstico de la falta de comprensión lectora de nosotros, los economistas, a la que alude Andrea Butelmann en su discusión con Juan-Pablo Montero y Jorge Quiroz, tiendo a coincidir con Butelmann en la primera y con Quiroz en la segunda.
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»