Resulta paradójico que un diputado, perteneciente a un partido socialista cuyo gobierno ha enarbolado un constante discurso en contra de la desigualdad y la riqueza, no vea discrepancia entre sus dichos y la pensión de su esposa.
En medio de la muchedumbre de encapuchados hay estudiantes cuya motivación es la simple cizaña, la cobardía y la destrucción. Su moral es la de la pandilla. No hay ninguna causa ni motivo noble, sino la simple expresión de su infantil y caprichosa insolencia, carente de todo escrúpulo.
A los ciudadanos en edad de votar, el gobierno de Michelle Bachelet los trató como niños de pre-básica. No hay peor despotismo, decía Kant, que el paternalismo gubernamental. Eso fue lo que mostró el gobierno al subestimar a los ciudadanos con un cuento de animales.
Ninguno de nosotros podría tener al vocero de gobierno anunciando que defenderemos nuestra honra. Caval se hizo insoportable para la […]
Orwell tenía mucha razón cuando decía que "gran parte del pensamiento de izquierda consiste en jugar con fuego, pero por […]
En Chile, hace tiempo se viene justificando el saqueo y el vandalismo, durante las marchas, como expresión política y social […]
Quemar edificios, con o sin personas dentro, no es protesta ni libre expresión: es criminalidad pura y dura.
Las constituciones surgen como freno y límite a la acción de los gobiernos, para resguardar y proteger las libertades y derechos fundamentales de las personas frente a eventuales arbitrariedades de las autoridades.
En Chile algunos parecen mirar con cierta condescendencia las dictaduras socialistas, considerándolas como simples tropiezos, como una perversión de su ideal, y no como clara y brutal expresión del mismo.
Muchos hablan de descentralizar pero quieren mantener la dependencia con respecto al centro político administrativo.
Muchos se llenan la boca con la libertad de expresión, pero respetan poco la libertad de disentir. Al rato quieren censurar o dirimir qué es lo políticamente correcto, como si fueran dueños de la verdad o de una moral superior.
Aylwin demostró su alta vocación política, esa mezcla entre pasión y mesura, en la forma en que contribuyó a terminar con la dictadura de Pinochet.
En Chile no existe una fuerza liberal como tal. Los últimos grandes liberales desaparecieron a inicios del siglo XX bajo […]
Entre las críticas a Uber se dice que no está regulado, aumenta la congestión vehicular o no resguarda derechos laborales […]
Juan, no ha hecho nada, ni tampoco iba a hacer nada, No tiene el carnet, se le quedó en el trabajo. Pero para un gobierno omnipotente que pretende vigilar cada acción de sus ciudadanos, eso también es demasiado sospechoso e inmoral. Pero Juan tendrá que irse detenido por cuatro horas, hasta que la burocracia policial verifique su identidad.
Las últimas leyes promulgadas (como el control de identidad y la ley mordaza) son reflejo de una noción prepotente del poder político estatal
Boric es la excusa de Schalper para cuestionar la noción de autonomía personal basada en el individualismo... El abogado olvida que solo a partir del reconocimiento de la autonomía individual de cada uno se pueden establecer y acordar criterios de justicia generales en una sociedad.
Resulta un tanto paradojal que en la discusión sobre el aborto se apelara al derecho a decidir y a la autonomía personal de la mujer, mientras que en la discusión sobre la reforma laboral se niega tal capacidad para poder decidir si sindicalizarse o no.
¿Cuál fue el criterio pedagógico para seleccionar las citas? ¿Cuál fue el criterio para seleccionar a los emisores de dichas opiniones? ¿Por qué no se consigna la opinión de algún académico o especialista en desarrollo sustentable o económico?
Hay dos opciones, o nos comportamos como súbditos, dejándonos llevar por la demagogia de aquellos populistas apetitosos de poder o nos comportamos como verdaderos ciudadanos de una República democrática, celosos de nuestra soberanía personal, siempre vigilantes con respecto a las pretensiones del poder político.
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos
que no pueden cambiar sus mentes,
no pueden cambiar nada»