De la mano de Dios a la zurda de Messi
Escribo desde Buenos Aires, después de ver en esta ciudad el triunfo de la selección argentina sobre Inglaterra. Una victoria […]
Publicado en La Tercera, 11.04.2016
Publicado en La Tercera, 11.04.2016 Señor director:
Caminando por la calle, Juan viste polerón, jeans y zapatillas. Es un tipo normal. Sin embargo, para Edgardo, el teniente, el orden es más rígido. Una distancia subjetiva entre ambos, convierte al primero en sospechoso. El segundo representa a la autoridad.
A Juan le piden el carnet. Para ello saca su billetera, se le caen las fotos familiares y algunos billetes. Está nervioso. Es quincena y se estaba divirtiendo con unos amigos. Edgardo, impávido lo apura. La ley, promulgada por legisladores que se creen los vigilantes morales del pueblo, lo faculta. El nerviosismo del joven aumenta la sospecha. No tiene el carnet, se le quedó en el trabajo. Tendrá que irse detenido por cuatro horas, hasta que la burocracia policial verifique su identidad. Pero Juan no ha hecho nada, ni tampoco iba a hacer nada. Sólo se estaba divirtiendo, gastando su dinero. Pero para un gobierno omnipotente que pretende vigilar cada acción de sus ciudadanos, eso también es demasiado sospechoso e inmoral.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
Escribo desde Buenos Aires, después de ver en esta ciudad el triunfo de la selección argentina sobre Inglaterra. Una victoria […]
Publicado en La Tercera, 11.04.2016El crecimiento económico de lo que va del año ha sido lento. Tanto así que el cuco de la «recesión» […]
Publicado en La Tercera, 11.04.2016Durante este julio me apareció en Facebook un post del escritor mexicano Enrique Krauze, que recordaba el cuarto aniversario de […]
Publicado en La Tercera, 11.04.2016«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»