Hace unos meses, sacar los militares a la calle era militarizar los problemas sociales, era negar las verdaderas causas de nuestros dramas, algo típico de los «universitarios cota mil».
El 78% de los chilenos votó por un proceso que tenía un inicio y un fin, no por cambiar una Constitución a toda costa. Votamos para hacer realidad la famosa frase 'sentarse a conversar y ver qué sale'.
“En el momento en que se admite en la sociedad la idea de que la propiedad no es tan sagrada […]
De todos los defectos que ha mostrado el Gobierno de Gabriel Boric es obvio que su fracaso a la hora de combatir la violencia es su punto más débil.
Escribir derechos sociales no garantiza nada. La correlación entre constituciones con muchos derechos sociales como las de Nicaragua, Venezuela o Angola con pobreza extrema es lo que debiera preocuparnos.
Basta alguna de ellas (normas) entonces para que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad naturalista tenga los suficientes fundamentos, lógica y responsablemente analizados, para rechazar esa propuesta constitucional.
Nos extorsionaron diciendo que para apaciguar Chile había que votar Apruebo. Ganó el Apruebo y la violencia continúa. Después, por las mismas razones, que había que votar por Boric. Y acá estamos: con más violencia que el mes pasado y menos que el próximo. Ahora muchos dicen que si no se aprueba la constitución estalla Chile. Basta de chantajes.
«Me da mucho temor, mucho temor, que sigan un poco… como bailando al ritmo del Giorgio Jackson», dijo la actriz Esperanza Silva en La Red.
En Chile ya se hacen visibles dos dimensiones que no hacen auspicioso el futuro próximo.
Como quien va por lana y sale trasquilado, anoche en Estado Nacional, la convencional Beatriz Sánchez acusó de mentir a su par Bernardo Fontaine y solo terminó demostrando que la mentirosa era ella,
Al presidente Piñera le gustaba la cosa naviera con timones, velas y tormentas. Este gobierno prefiere la cosa aérea. Me parece apropiada porque quiere decir que en el gobierno empiezan a enterarse de que la ley de gravedad existe.
Y hablando de modas: ¿También estarán mal las crueles costumbres de los pueblos originarios con animales? ¿O sus boleadoras y sus lanzas? Eso sí que habla de maltrato. Ni hablar de su machismo.
Durante este último tiempo los matinales han cobrado una relevancia política que muchas veces no es aprovechada por sus animadores, quienes se conforman con frases demagógicas en lugar de contribuir con rigor al debate público.
Entre Apruebo y Rechazo hay un espacio, una distancia, se llama corrección. Aprobar por aprobar algo mal hecho, no tiene sentido. Rechazar por rechazar algo no terminado, tampoco. Quizás aún queda algo de tiempo para hacer una buena constitución, pero eso dependerá de tener una disposición más mesurada y humilde.
Como consecuencia, el realismo por el que abogamos los liberales está condenado a ser sacrificado una y otra vez en nombre de una gran idea y a encontrar algo de defensa recién cuando el utopismo de la izquierda amenaza con arrasar absolutamente todo a su paso.
El neoliberalismo no es una ideología sino una corriente de políticas públicas pragmática basada en la evidencia y en los resultados científicos, sostiene el autor.
Como abogado me ha tocado conocer muchos conflictos humanos. Entre socios, entre empresas y clientes, entre matrimonios, etc. Las razones son múltiples pero normalmente tienen una cosa en común, se detonan y agravan en épocas de problemas económicos.
Es tan notable la capacidad que tiene la ministra Izkia Siches para causar polémicas que a primera vista parece menor la controversia en torno a las medidas que tienen en mente desde el Gobierno
Apenas se anunció que nuestro presidente se iba a ir a vivir al barrio Yungay, los precios de los arriendos subieron.
Del presidente de la República todos esperamos ejemplaridad en su actuar y rigor intelectual en sus palabras. Por desgracia, esto último no ocurrió cuando Gabriel Boric, en defensa del cuestionado actuar de la Convención Constitucional, nos dijo que «cualquier resultado [que saliera de la Convención] sería mejor que una Constitución escrita por cuatro generales».
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»