La mejor prueba de que el Gobierno busca preservar un oligopolio creado por el Estado la dio el presidente de la Confederación de Taxis de Chile, cuando dijo: "Esta competencia no puede existir".
Las últimas leyes promulgadas (como el control de identidad y la ley mordaza) son reflejo de una noción prepotente del poder político estatal
¿Deben o no las empresas financiar la política?; ¿Es favorable o contrario al interés social corporativo contribuir a las campañas?
Seguro muchos taxistas que protestan hoy contra Uber, compran sus tickets vía pantalla, ven películas por Netflix o disfrutan su música favorita gratuitamente a través de YouTube.
Es de esperar que la misma autoridad que solidariza con las víctimas de los atentados en Bruselas, sintonice con sus ciudadanos en La Araucanía.
En lugar de protestar para acabar con Uber y Cabify, los taxistas deberían unir fuerzas y demandar una regulación más flexible. Su reclamo actual es justificado, solo está mal enfocado.
Boric es la excusa de Schalper para cuestionar la noción de autonomía personal basada en el individualismo... El abogado olvida que solo a partir del reconocimiento de la autonomía individual de cada uno se pueden establecer y acordar criterios de justicia generales en una sociedad.
Quizás sea importante recordar por enésima vez que fue un filósofo y profesor universitario -un hombre de ideas- quien profundizó la revolución liberal.
El ser humano fue creado en un estado de sumisión y sólo su rebelión contra Dios pudo liberarlo de su ignorancia acerca del bien y del mal, es decir, de una existencia sin conciencia ni autonomía moral.
El socialismo, la fe que, con pocas excepciones, mueve a este gobierno desde la Presidenta para abajo, es ante todo una doctrina sobre la explotación. Es imposible hacer sentido del debate actual sin entender en qué consiste la esencia de la ideología que los inspira.
La vena rebelde de Vargas Llosa ha derivado en lo que ha sido su lucha más constante, su verdadero predicamento existencial ya desde la niñez: su oposición férrea, visceral, al autoritarismo, a la tiranía, a la dictadura." Mauricio Rojas
¿Quién asumirá la responsabilidad de los cubanos ejecutados, torturados, exiliados, desaparecidos o muertos en las guerras de los Castro?
A estas alturas, y tras tiranizar a la isla durante casi la mitad de su vida de nación independiente, los Castro no arrojarán su fracasado sistema adonde corresponde, al papelero de la historia, sino que, mientras vivan, lo seguirán justificando, defendiendo y protegiendo
En los últimos tiempos hemos mecanismos electorales que crean un poder prácticamente ilimitado que amenaza las libertades fundamentales de las personas.
Resulta un tanto paradojal que en la discusión sobre el aborto se apelara al derecho a decidir y a la autonomía personal de la mujer, mientras que en la discusión sobre la reforma laboral se niega tal capacidad para poder decidir si sindicalizarse o no.
Lo que está en juego es nada menos que la credibilidad que tiene la clase política para resolver el problema más elemental que corresponde resolver a un Estado: el de la seguridad.
¿Cuál fue el criterio pedagógico para seleccionar las citas? ¿Cuál fue el criterio para seleccionar a los emisores de dichas opiniones? ¿Por qué no se consigna la opinión de algún académico o especialista en desarrollo sustentable o económico?
Hay dos opciones, o nos comportamos como súbditos, dejándonos llevar por la demagogia de aquellos populistas apetitosos de poder o nos comportamos como verdaderos ciudadanos de una República democrática, celosos de nuestra soberanía personal, siempre vigilantes con respecto a las pretensiones del poder político.
Sanders y Trump no son hechos fortuitos ni pasajeros, sino que reflejan grandes transformaciones que han minado los fundamentos tradicionales de la sociedad norteamericana y de su gran idea-fuerza: la de una sociedad de oportunidades, donde el éxito o fracaso individual dependen, en lo esencial, del esfuerzo y mérito de cada uno.
El sindicalismo voluntario, basado en la libertad de asociación, muchas veces negado en los países capitalistas, era negado bajo la figura del sindicalismo obligatorio y burocrático, en toda la órbita comunista. Allí, sólo eran aceptados los sindicatos afines al partido y al único empleador existente: el Estado.
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»