La lucha de clases existe, pero los papeles están invertidos. Marx se revuelca en su tumba.
El político de retórica “proletaria” e “igualitaria” se encuentra hoy no sólo con los límites que le impone el dinero, sino principalmente su propio discurso y la utopía que predica.
«La libertad es un derecho humano fundamental, sin él no hay vida digna»
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