Hace casi cien años, el Presidente Arturo Alessandri Palma se refirió a la oligarquía chilena retrograda como “la canalla dorada”.
Desde la mitad de la primera década de este siglo, hasta la elección del período 2017-2018, la directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) se había elegido con un quorum de participación promedio entre 40% y 46%...
La urgencia de mejorar nuestro sistema exportador en el mediano y largo plazo no despierta mayor discusión.
Que el ministro de Hacienda en persona reconozca la actual desdichada e ineficiente realidad de nuestro Estado chileno debería ser el sano inicio de una profunda reevaluación intelectual.
Hace más de 700 años, el gran poeta florentino Dante Alighieri escribió su famoso poema la Divina comedia, que cambió para siempre la poesía y la lengua italiana.
Han pasado casi ya diez meses desde una de las crisis sociales más graves que ha experimentado el país en su historia y sin duda la más difícil desde el regreso a la democracia.
El pasado 8 de julio del 2020, el día en que se viabilizó la aprobación de la reforma constitucional para permitir el retiro de parte de los fondos de pensiones, es un día clave que quedará escrito en los libros de historia nacionales.
Se ha debatido respecto al uso y mal uso de ciertos resquicios legales para que el Parlamento pueda adjudicarse facultades claves que, en nuestro sistema presidencial, debían ser potestades exclusivas del Presidente de la República.
Las tendencias y las dinámicas políticas ya están establecidas hacia un rápido proceso de descomposición de la democracia representativa.
Mucha tinta se ha derramado, pero poco se ha reflexionado con relación a lo ocurrido durante el 18-O y acerca del malestar social en Chile que pareciera haberse desbordado por las calles.
En el último Informe de Finanzas Publicas (IFP) publicado por la Dipres a fines de junio, se observa tanto la profunda influencia que ha tenido la pandemia en las cuentas fiscales del país, como el profundo impacto fiscal del acuerdo por el Plan de Emergencia para poder contrarrestar los daños económicos de esta.
Estas semanas hemos visto casos alarmantes de desbordes institucionales y de trasgresiones al Estado de Derecho. Mas aún, pareciera que desde octubre el fenómeno que más se ha hecho evidente y habitual es actuar al margen de la ley e ignorar las reglas establecidas. Es como si, en menos de seis meses, hubiéramos pasado de ser uno de los pocos países de América Latina que cumplía las normas, a un país de forajidos sin la ley.
La pandemia ha generado un desplome económico de proporciones enormes. Esta crisis ha causado además un aumento considerable en la deuda pública de Chile, lo que a su vez ha despertado la preocupación de los principales clasificadores internacionales de riesgo.
Durante estas semanas, han ocurrido casos alarmantes que evidencian la profunda degradación de los principios de la libertad de expresión que fundamentan una sociedad abierta. Si bien esta horadación de la libertad de expresión lleva ocurriendo hace más de década en occidente, en los últimos años no ha hecho más que intensificarse debido a los enjambres digitales y las cámaras de eco de las redes sociales.
Durante estas semanas, se ha debatido un nuevo paquete de medidas fiscales de emergencia para combatir los efectos económicos y sociales de la pandemia. La discusión se había entrampado levemente por motivos políticos y por los montos del gasto público. El gobierno originalmente propuso un paquete fiscal con un marco de gasto público entorno a los 10 mil millones de dólares por un periodo de 20 meses.
Como un balde de agua fría a las expectativas de una posible reactivación económica fueron los últimos números que registraron una histórica caída en el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de un 14,1% en abril. Dicha contracción ha sido la de mayor magnitud registrada en la historia del índice, desde que el Banco Central de Chile publica dicho indicador desde 1986.
La peor pandemia en más de un siglo está causando un duro revés en una de las luchas socioeconómicas más significativas que se han librado en la historia de América Latina como es la reducción de la pobreza. Si miramos nuestra región, parece indudable que los efectos económicos de la pandemia se traducirán no sólo en mayor desempleo, sino que en alzas significativas de los niveles de pobreza, no sólo en Chile, sino que en todo el continente.
Nuevamente en Chile, la “medicina política” podrá terminar siendo un mal mayor que la enfermedad original.
Nadie es poseedor de la verdad absoluta y que, por estos simples motivos, tenemos el deber —y no sólo el derecho— de escucharnos en un ambiente de paz y respeto, en vez de uno cargado de violencia, fanatismo e insultos.
Pareciera que rápidamente la amenaza del coronavirus se esta transformando en una amenaza económica de proporciones no vistas en Chile desde la crisis bancaria de los 80.
«El progreso no es una bendición ininterrumpida.
A menudo viene con sacrificios y luchas»