Y acá el candidato Jadue niega sin pudor las alianzas que lo llevaron al poder para luego afirmar que no promoverá una “ola estatizadora”. Era como Greta Thunberg diciendo tranquilos, no instauraré energías limpias.
Dicen que el Estado es el único que puede crear 'nuevas estructuras productivas' de manera 'eficiente', pero eso no es así. Y en promedio -lo que en realidad importa-, las estructuras productivas evolucionan y varían eficientemente a una velocidad y en direcciones que el Estado es incapaz de percibir, prever y menos dirigir.
Y la gente sigue esperando, antes le creía a los economistas de matinal y ahora le dio con los abogados. Allá vamos. La gente votó por Trump, está contra el aborto y ahora votó por una constituyente. La gente no cree en los políticos, pero les quiere dar más poder. La gente sacó a Pinochet, y votó por Piñera y Bachelet. Y por Chávez también.
Los políticos, regalones, descorchaban Sauvignon Blancs y comían congrios fritos en Caleta Portales olvidando año a año lo que estaba pasando. Bloquearon sin pudor a las nuevas generaciones y ahora andan llorando. Se movían y operaban por sus votos y no por la gente, repartiéndose ministerio y cargos. El problema es que esto pasó y seguirá pasando, por más que hoy día hablen unos jóvenes mesías renovados.
Ojalá votemos por quienes defiendan una Constitución que cumpla su función principal: protegernos de los políticos. Si no, después van a llegar los amigos de Giorgio y Fernando Atria a prohibir los colegios Waldorf ⸻a los que ya les cuesta bastante sobrevivir por los delirios y prohibiciones mesiánicas de estos personajes⸻.
Aunque comparto el diagnóstico de la falta de comprensión lectora de nosotros, los economistas, a la que alude Andrea Butelmann en su discusión con Juan-Pablo Montero y Jorge Quiroz, tiendo a coincidir con Butelmann en la primera y con Quiroz en la segunda.
Este caos es culpa del obtuso y ciego presidente empresario-apolítico-oportunista que tenemos antes que de sus «alumnos en práctica», como los llamó Ascanio Cavallo, pero es eso: obcecación total en ser winner. En fin, igual era imposible con opositores que sicológicamente no aguantan no-gobernar.
Jadue, principal aliado de China acá a través del Partido Comunista, se pasea “moderado” por radios y matinales ofreciendo republicanismo cuando ni siquiera cree en el periodismo.
Twitter cumplió 15 años. Nació el 2006 y en apenas cinco años ya había levantado países árabes contra sus tiranos.
Hay ciudadanos mareados y pusilánimes, pero también líderes y políticos que prefieren taquillar antes que gobernar. Atizar antes que apaciguar.
En economía y educación pululan personajes desproporcionados: opinólogos-profetas que saben poco o nada de lo que hablan. Es una desproporción entre lo que influyen y lo que saben, los “asímetras”.
Eduardo Pavez acaba de publicar sus memorias. Relatando cómo nace su obsesión por los pájaros ⸻la palabra obsesión creo le queda chica⸻ describe un Santiago oriente desaparecido: una precordillera con cazadores de zorros, arrieros, y tramperos de diucas y jilgueros.
Harto se habla sobre la aparición de faranduleros en política. Noam Titelman de RD, por ejemplo, acaba de llamar la atención —en Ciper— sobre lo grave y peligroso del fenómeno.
Efervescencia electoral y avanzan las leyes de aborto y eutanasia. Por más que sus opositores insistan en qué son leyes “poco importantes” para andarlas discutiendo en medio de todas las urgencias.
Esperemos que pumas y picaflores nos concienticen acerca nuestra ignorancia y de la importancia de oír y respetar humildemente a nuestro planeta y a los científicos, ya que como nunca dependeremos de las personas que, como Daniel, dedican su vida silenciosamente a descubrir nuestra naturaleza.
Dada mi afición a mirar pájaros, es común que diferentes amistades me manden fotos de ellos, sus nidos o sus huevos.
Caótico fin de año. Con los fines de semana encerrados, todo el ajetreo se concentró de lunes a viernes. La gente anda loca por las calles.
En búsqueda de las truchas farios y arcoiris que todavía sobreviven arriba del Mapocho me topé con un espectáculo ensordecedor.
Ya que los diputados y senadores están tirando toda nuestra institucionalidad a la chuña, el Presidente debería cambiar su pusilánime estrategia y frenar el desastroso caos en que está dejando nuestras pensiones, finanzas públicas y país.
En uno de mis tantos intentos frustrados para entrar en la selva de Santa Cruz, Bolivia, noté algo nuevo: se había repletado de gigantografías de Evo.
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos
que no pueden cambiar sus mentes,
no pueden cambiar nada»