Este caos es culpa del obtuso y ciego presidente empresario-apolítico-oportunista que tenemos antes que de sus «alumnos en práctica», como los llamó Ascanio Cavallo, pero es eso: obcecación total en ser winner. En fin, igual era imposible con opositores que sicológicamente no aguantan no-gobernar.
Jadue, principal aliado de China acá a través del Partido Comunista, se pasea “moderado” por radios y matinales ofreciendo republicanismo cuando ni siquiera cree en el periodismo.
Twitter cumplió 15 años. Nació el 2006 y en apenas cinco años ya había levantado países árabes contra sus tiranos.
Hay ciudadanos mareados y pusilánimes, pero también líderes y políticos que prefieren taquillar antes que gobernar. Atizar antes que apaciguar.
En economía y educación pululan personajes desproporcionados: opinólogos-profetas que saben poco o nada de lo que hablan. Es una desproporción entre lo que influyen y lo que saben, los “asímetras”.
Eduardo Pavez acaba de publicar sus memorias. Relatando cómo nace su obsesión por los pájaros ⸻la palabra obsesión creo le queda chica⸻ describe un Santiago oriente desaparecido: una precordillera con cazadores de zorros, arrieros, y tramperos de diucas y jilgueros.
Harto se habla sobre la aparición de faranduleros en política. Noam Titelman de RD, por ejemplo, acaba de llamar la atención —en Ciper— sobre lo grave y peligroso del fenómeno.
Efervescencia electoral y avanzan las leyes de aborto y eutanasia. Por más que sus opositores insistan en qué son leyes “poco importantes” para andarlas discutiendo en medio de todas las urgencias.
Esperemos que pumas y picaflores nos concienticen acerca nuestra ignorancia y de la importancia de oír y respetar humildemente a nuestro planeta y a los científicos, ya que como nunca dependeremos de las personas que, como Daniel, dedican su vida silenciosamente a descubrir nuestra naturaleza.
Dada mi afición a mirar pájaros, es común que diferentes amistades me manden fotos de ellos, sus nidos o sus huevos.
Caótico fin de año. Con los fines de semana encerrados, todo el ajetreo se concentró de lunes a viernes. La gente anda loca por las calles.
En búsqueda de las truchas farios y arcoiris que todavía sobreviven arriba del Mapocho me topé con un espectáculo ensordecedor.
Ya que los diputados y senadores están tirando toda nuestra institucionalidad a la chuña, el Presidente debería cambiar su pusilánime estrategia y frenar el desastroso caos en que está dejando nuestras pensiones, finanzas públicas y país.
En uno de mis tantos intentos frustrados para entrar en la selva de Santa Cruz, Bolivia, noté algo nuevo: se había repletado de gigantografías de Evo.
Es bien difícil analizar las elecciones gringas, más aún acá, desde el fin del mundo, pero hay algo que me niego a creer: que los votos de Trump son una afirmación de todo lo malo que él, como individuo, representa.
Si se me ocurriera fundar un colegio Waldorf, ¿por qué el Estado podría prohibírmelo?
Hace tiempo que no se veía un robo tan grande como la semana pasada en Uruguay.
Nuestro presidente ganó millones invirtiendo en diferentes industrias, pero su imagen está ligada a la financiera.
Muy confusa la columna de Claudia Sanhueza sobre Hayek y Keynes.
Aparecieron nuestros rectores, quijotes de la gratuidad, que siempre hicieron caso omiso a los principales argumentos contra ella.
«El progreso no es una bendición ininterrumpida.
A menudo viene con sacrificios y luchas»