iene razón el rector Carlos Peña al plantear que la semilla de lo que ocurre hoy en la UDI está en el cosismo impulsado por una de sus figuras más emblemáticas, Joaquín Lavín.
si las leyes no son conocidas ni comprendidas por los ciudadanos que presumen que su capricho es sinónimo de derechos, y además son distorsionadas sus funciones por los representantes que creen que su voluntad origina el derecho, también las normas jurídicas quedan despojadas de autoridad.
Ahora el Covid les asestó el tiro de gracia y ha mostrado los efectos que tiene paralizar una economía o dejarla en estado de coma.
No se saca nada con discutir la rebaja de la dieta parlamentaria sin abordar el problema de las asignaciones y su correcta utilización.
Un pacto civil no puede surgir de las bajas pasiones. Pero tampoco surgirá del simple temor al COVID. Se debe recuperar la autoridad del Derecho y eso toma tiempo.
Jorge Gómez, Investigador Senior FPP: "En estos días complejos donde el COVID-19 arrecia, hemos visto una serie de ejemplos de desmesura por parte de personas que incurren en acciones irresponsables, desconsideradas e indisciplinadas".
Jorge Gómez, Investigador Senior FPP: "Estos dos enemigos de la libertad económica han aflorado con fuerza bajo el manto de la seguridad y la protección, aprovechando el impacto que el virus tiene sobre la actividad económica".
Jorge Gómez, investigador senior FPP: "Las ideas efectivamente tienen consecuencias y palpables. Antes del desarrollo del pensamiento ilustrado (que impulsó al pensamiento liberal en política, economía, y con ello favoreció el desarrollo de la ciencia y el progreso técnico) a las personas no les quedaba otra que hacer sacrificios".
Jorge Gómez, investigador senior: "La libertad económica no es simplemente poder disponer del dinero para elegir entre una gaseosa u otra, sino que permite a las personas elegir sus tiempos, espacios, límites y fines sin depender de las directrices de las autoridades o expertos".
Al igual que esas condenados por el maoísmo o el bolchevismo, que se auto inculpaban para evitar el cadalso, Ernesto Belloni se ajustó al nuevo discurso correctamente político mostrando arrepentimiento para no convertirse en un paria.
Podríamos decir que solo falta que aparezca un líder carismático, que prometa dar solución a todos los problemas y demandas de una vez, para que en Chile se instale definitivamente un ciclo populista.
Mientras crecíamos y nuestro bienestar aumentaba, fueron desapareciendo los vínculos simbólicos entre los ciudadanos y las instituciones que cimientan cualquier orden político. Que no tienen que ver con que los ciudadanos dependan de los políticos apunta de asistencialismo, sino con aquello que se visualiza como un horizonte común.
No hay nada más contrario a la democracia que presumir que se posee una verdad revelada y que por ello se está en el lado de los buenos, porque se está del lado correcto de la Historia. Bajo esa presunción arrogante, la concepción de la democracia pierde sentido totalmente, porque los adversarios, quienes discrepan, se convierten no solo en herejes, sino también en enemigos radicales.
Si hay algo de lo que la democracia necesita es prescindir del historicismo que profesa la diputada Cariola. Porque la democracia, contrario a las concepciones historicistas descritas antes, es un espacio inconquistable e indefinido que solo es posible cuando se sostiene la deliberación abierta respecto a los asuntos.
Uno de los problemas de fondo que afectan a nuestro país es que nuestra política está enferma de vanidad.
Los acontecimientos que en los últimos días hemos podido apreciar en Chile conllevan una multiplicidad de expresiones, entre las cuales también se encuentra una especie de desdén normativo que menosprecia todo lo existente, incluso en términos institucionales, como si aquello fuera del todo inútil o inmoral.
De la frase 'las instituciones funcionan' parece que pasamos a las instituciones no importan. El necesario justo medio, tan necesario desde un punto de vista político, no se asoma ni por si acaso en medio de la fogata donde se aglomeran muchos que parecen soñar con quemarlo todo.
La turba liberada de todo criterio, muy bien expresado en el linchamiento, no da paso al imperio de la Justicia sino de la arbitrariedad.
De la frase 'las instituciones funcionan' parece que pasamos a las instituciones no importan. El necesario justo medio, tan necesario desde un punto de vista político, no se asoma ni por si acaso en medio de la fogata donde se aglomeran muchos que parecen soñar con quemarlo todo.
Muchos dirán que se exagera al colocar atención a estos fenómenos, pero en función de este tipo de acciones, las sociedades pueden entrar no solo en un espiral del silencio sino también en dinámicas populistas, dictatoriales e incluso totalitarias. En Chile podríamos estar pasando del únete al baile, al únete al baile, obligatoriamente, en nombre del pueblo. Es hora de que los demócratas despierten.
«La libertad es un derecho humano fundamental,
sin él no hay vida digna»