«Sobre la violencia»
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Publicado en La Segunda, 22.04.2026
Publicado en La Segunda, 22.04.2026 La izquierda ha vuelto a sus antiguos fundamentos, a esos que tenía alrededor de 1920 o 1930, si acaso a esos fundamentos se les podría haber llamado «izquierdistas» y no «liberales». Pero no importa, en lo grueso, han vuelto a esos fundamentos que se oponían a los conservadores o reaccionarios, esos que se oponían a la idea de sociedades estamentales, fijas, de poca o nula movilidad social. Esos fundamentos, digamos izquierdistas, están de vuelta, pero solo en el discurso, lamentablemente.
En el pasado, esos fundamentos —liberales— buscaban liberar la sociedad, dinamizarla, y entregar oportunidades a todos, a los ricos y a los pobres, a las mujeres y a los hombres, de manera que la cuna no determinara ni el rol de una mujer ni el futuro de su hermana. Contra esto se oponían y se opusieron muchos ricos y la mayoría de los conservadores, que querían mantener sus posiciones. Entremedio de esta historia hay de todo, obvio, como esa fijación que tuvo a la izquierda contra el voto femenino, porque votaban por la derecha, o también el rol que jugaba la Iglesia cuando tenía poder, apoyando a izquierdistas —revolucionarios y violentos— o conservadores —integristas—. En fin, todas esas ideas conservadoras, las de mantener ricos a los ricos, la de impedir el voto de las mujeres, la de dificultar que los pobres se educasen, la de pensar que el orden social existe así porque corresponde que sea así, esas ideas simplemente ya no existen. Hoy ninguna ideología importante ni partido político defiende algo semejante de manera sistemática. Sin embargo, la izquierda las revive y pelea con ellas como si existieran, porque las necesita. Inventan fantasmas.
«Es el mismo discurso con el que frenaron la economía con Bachelet 2, con el que espantaron a todos los ricos que se fueron durante el estallido y con el que casi destruyen el país el 4 de septiembre de 2022»
Es la misma enfermedad de calificar a Piñera de asesino en pandemia y de dictador durante el estallido —como lo hizo la izquierda chilena completa, sí, completa—. Ahora ¡Kast iliberal! ¿Dónde está Kast destruyendo la democracia? Es todo muy decadente. Es por este vacío que, especialmente después de los 90, la izquierda se hizo «feminista» —y vemos acá lo que hicieron con Monsalve—, luego «ecologista» —ya vemos cómo diferencian un Canquén Colorado de un Piuquén— y también «indigenista» —ya vemos cómo votan los indígenas y cómo los militantes del PC aparecen golpeando a la ministra Lincolao—.
Ahora insisten con que defienden y se preocupan de los pobres —ya vemos cómo les robaban sus recursos a través de convenios truchos, de manera sistemática— y vuelven con el discurso de los «ricos y poderosos de siempre», que desde los 80 ya nos son «los de siempre» —aunque lo nieguen—. Es el mismo discurso con el que frenaron la economía con Bachelet 2, con el que espantaron a todos los ricos que se fueron durante el estallido y con el que casi destruyen el país el 4 de septiembre de 2022. Lástima que alguna gente les crea. Veremos si ahora les creen diputados y senadores.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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