El derecho internacional
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Publicado en El Líbero, 06.03.2026
Publicado en El Líbero, 06.03.2026 Si hoy mismo Chile enfrentara una guerra ¿quién sería el responsable de confrontar la situación velando por los intereses nacionales? ¿sería el actual presidente Gabriel Boric o quién aún no asume como tal, José Antonio Kast?
La respuesta ante la pregunta anterior no es difícil. Quien debería centrar toda sus energías, capacidades y facultades legales en resolver el embrollo bélico sería el actual presidente Gabriel Boric. Esa sería su responsabilidad pues su deber es guiar los destinos del país hasta dejar el cargo, aunque esté a pocos días hacerlo. Para cualquiera mínimamente razonable y honesto, sería absurdo que Boric culpara a quien aún no asume como presidente, de no tener iniciativa para asumir tareas y decisiones frente al problema bélico. De lo contrario, Boric habría renunciado a gobernar antes que su período termine.
Así como Boric tendría la responsabilidad frente a una hipotética guerra, también es el principal responsable respecto al tema del cable chino. Él es el actual jefe de Estado y quien, por tanto, define la política exterior chilena y las relaciones de nuestro país con el resto del mundo. El problema es que, ante el problema suscitado en torno al cable, en vez de actuar con la responsabilidad de quien dirige un buque, Boric y compañía decidieron ponerse los salvavidas, a escondidas, prestos a saltar lejos cuando el barco se hunda.
«Gabriel Boric es un capitán en fuga. En vez de asumir los costos y efectos de su actuar desprolijo como jefe de Estado en torno a la concesión del cable a China Mobile, trató de dejar el asunto literalmente a la deriva a ver si pasaba desapercibido hasta que asumiera su sucesor, José Antonio Kast».
Boric, cual capitán que define una ruta de viaje sin decirle a nadie hacia donde van; cuando se hizo evidente que iban directo a la zozobra, simplemente dejó que el buque siguiera su curso tratando de simular que nada pasaba. Pero cuando los pasajeros del buque se enteraron del drama, el capitán y su tripulación trataron de zafar culpando a la tripulación de relevo que está en tierra, por no responder sus sutiles llamados de auxilio.
Gabriel Boric es un capitán en fuga. En vez de asumir los costos y efectos de su actuar desprolijo como jefe de Estado en torno a la concesión del cable a China Mobile, trató de dejar el asunto literalmente a la deriva a ver si pasaba desapercibido hasta que asumiera su sucesor, José Antonio Kast. Y la excusa para transferir responsabilidades ha sido la más burda que encontró, un supuesto llamado el 18 de febrero donde supuestamente habría informado a Kast respecto al cable chino.
Según Boric, dejó informado a Kast de los pormenores del asunto. Es decir, debemos presumir que en 15 minutos de llamada le hizo una cronología completa y detallada del problema, incluyendo sus propias responsabilidades y las de su ministro de Transportes, al firmar un decreto de una concesión por treinta años para los chinos, en tiempo récord (47 días). También deberíamos presumir que le indicó los riesgos o problemas que se estaban suscitando al respecto. Según Kast, simplemente le mencionó el asunto dentro de una serie de materias. Considerando la magnitud del problema, esto es más plausible.
Quizás nunca sepamos qué conversaron realmente porque no hubo formalidad alguna en ese telefonazo. Y eso hace que la analogía inicial de la guerra no sea gratuita. Porque ¿qué debería informarle Gabriel Boric a José Antonio Kast si supiera que una potencia extranjera ha preparado una invasión a nuestro territorio? Es decir ¿cómo debería informarle a su sucesor un asunto de importancia estratégica para nuestro país?
¿Debería mencionar el problema en una llamada de quince minutos o debería informarle del modo más formal posible, con lujo de detalles en una reunión de carácter urgente? Más importante ¿cómo debería informarle Boric la situación a la que se enfrentará su sucesor Kast para que este tome las mejores decisiones velando por los intereses nacionales? Si usted es razonable, sabrá cuál es la respuesta.
Volviendo al asunto del cable chino y el llamado del 18 de febrero, es probable que Boric simplemente lo haya hecho de modo desprolijo. Es decir, que no mencionó ni las firmas hechas y deshechas o la justificación del trato directo con China Mobile. Y esas omisiones explican que el 20 de febrero, cuando salió a la luz lo de las visas en la prensa, los ministros de Gabriel Boric salieron con versiones contradictorias respecto al cable chino, las cuales luego fueron desmentidas por la prensa.
Considerando esto y que no hubo una posición unificada entre gobierno saliente y entrante, fue el gobierno de Gabriel Boric el que omitió información y abiertamente le mintió al país. Porque el día 20 de febrero, cuando se supo lo de la revocación de visas, lo primero que hicieron fue salir pontificando con la soberanía nacional, pero luego supimos que ellos mismos deshicieron la firma del Decreto ante las advertencias estadounidenses, tal como lo reconoció el ministro Muñoz.
El Canciller Van Klaveren dijo que informó a su par Pérez Mackenna el 3 de febrero. Pero si se informó bien y en detalle respecto a una cuestión de alta connotación estratégica para Chile ¿por qué no hubo una reunión formal de todos los involucrados, incluidos Boric y Kast, el mismo 3 de febrero o los días subsiguientes? No se explica esa falta de urgencia. Peor aún, el propio ministro Juan Carlos Muñoz, uno de los principales involucrados, reconoció que no informó sobre el cable chino a su par, Louis De Grange.
Pero hay algo más extraño que refleja la ausencia de un capitán. ¿Por qué Boric esperó quince días para informar a Kast algo tan importante que tenía implicancias con Estados Unidos y China?
Hay dos opciones, Boric actuó con su habitual desprolijidad (algo visto respecto al caso Monsalve) o actuó con ese disimulo artero que a veces hace aflorar cuando busca embolinar la perdiz y desviar la atención. Así lo ha hecho con respecto al cable chino. En vez de salir a explicar frontalmente la situación a la ciudadanía, ha hecho que sus ministros salgan a blindarlo con versiones encontradas.
Ante ese voladero de luces que se muestra cada vez más inconsistente, Boric ahora trata de que nos centremos en una llamada telefónica con Kast y no en el problema central del cable chino: el gobierno de Gabriel Boric trazó una ruta errada tratando de cerrar un acuerdo en tiempo récord con los chinos, sin mediar la institucionalidad ni el resguardo de la soberanía nacional. Lo peor es que, cuando se dio cuenta de que iba rumbo a la zozobra, simplemente trato de dejar el barco a la deriva para salvarse a sí mismo.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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