Inicio » Columnas » Juramento hipócrita
Juramento hipócrita Publicado en La Segunda, 04.06.2025

Juramento hipócrita

Es famosa la inquina de Montaigne o Moliere contra los doctores. Los describen como miopes especialistas que ejercen una profesión improbable de enjuiciar —si nos operan bien o mal— y que se pasean, además, como unos sabios sacrificados en pos de servir a los demás.

Sus burlas y quejas han envejecido bien. Uno dice, todo bien con la técnica médica —ha sido útil para alargar esta pesada vida—, pero todo bien también con la técnica ingenieril, que nos ha protegido de los terremotos, o con la técnica abogadil, que nos ha librado de los violentos. ¿Qué les pasa entonces a los doctores? Es sabido que en Chile los «servidores públicos» faltan casi el doble al trabajo comparados con los privados, pero, entre los públicos, el récord lo ostentan los funcionarios de salud. ¿Dónde está su santidad? Hace años que todos sabíamos de las mafias y las malas costumbres laborales que dominaban el «mercado de licencias». Sin embargo, el Colegio Médico, sin vergüenza alguna, pagaba un inserto al El Mercurio reclamando por el exceso de fiscalización. Pobrecitos, los estaban vigilando. Estalla ahora el escándalo y aparecen de repente, «sorprendidos» y «consternados», y con su vicepresidente renunciado por verse involucrado.

«Este nivel de cooptación experta de los médicos, a costa de los chilenos, no existe en otras profesiones, con la vergonzosa excepción de los notarios y el Colegio de Profesores».

Todo esto era historia conocida, bastaba conversar con cualquier estudiante de medicina para escuchar de primera fuente los más decadentes cuentos de funcionarios y médicos que, además de vivir «tirando licencias» —fotos en la playa de por medio—, controlaban oscuramente los diferentes hospitales, becas y consultorios. Es un nivel de cooptación experta —a costa de los chilenos—, que no existe en otras profesiones, con la vergonzosa excepción de los notarios y el Colegio de Profesores. Y ojo, hay más: es sabido también que en Chile faltan oftalmólogos, ginecólogos y traumatólogos. Es imposible encontrar una hora para el dermatólogo y cualquier operación se atrasa por falta de anestesiólogos. En regiones, simplemente no existen. ¿Motivos? Varios, pero el principal está en los doctores, quienes bloquean estructuralmente la formación de especialistas —o, antes bien, y otra vez, en los políticos, quienes miran impávidos—. Los oftalmólogos logran que estudien pocos oftalmólogos porque más competencia les bajaría el sueldo. Así de simple. Van a decir que no, que lo hacen en pos de «la calidad». Falso, eso se puede controlar —recuerden que los optómetras iban a bajar la calidad científica—. Van a decir también, junto a dermatólogos o anestesiólogos, que no darán abasto en infraestructura y personal pedagógico. Falso, si son tan buenos para estudiar manuales, deberían leer uno de economía: la oferta se ajusta a la demanda —antes existían unas pocas facultades de medicina, ¿se acuerdan?—. Más cupos, mayores campos clínicos, y más clínicas y más hospitales. Y con más doctores, consultas más baratas y menos chilenos muertos. No nos vengan con cuentos.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

ÚLTIMAS OPINIONES

Ayuda a Cuba: sosteniendo una economía de penuria

El gobierno chileno ha anunciado que enviará ayuda humanitaria a Cuba apelando a la situación de crisis energética que el […]

Publicado en La Segunda, 04.06.2025
Ayuda a Cuba: sosteniendo una economía de penuria

Los avellanos de Walker

Señor Director: Ignacio Walker, en una audaz columna publicada ayer en su diario, aconseja ciertas lecturas al futuro ministro de […]

Publicado en La Segunda, 04.06.2025
Los avellanos de Walker

Con mi plata no, don Carlos

Señor Director: Don Carlos Peña, ayer nos dice, citando a la Biblia, que es moralmente correcto ayudar al pueblo cubano, […]

Publicado en La Segunda, 04.06.2025
Con mi plata no, don Carlos

«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos
que no pueden cambiar sus mentes,
no pueden cambiar nada»

Súmate a la FPP