Inicio » Columnas » Simbiosis fascista
Simbiosis fascista Publicado en La Segunda, 24.02.2020

Simbiosis fascista

Poco se ha comentado sobre lo sucedido hace algunos días en Escuela Militar y el enfrentamiento de grupos extremistas en el contexto del debate constituyente. La diferencia es que ahora otro protagonista hizo irrupción directa e identificable: la extrema derecha. Lo que reflejan estos episodios es que no existe nunca un solo fascismo en el horizonte, sino que, cual tercera ley de Newton, una acción conllevará siempre una reacción de igual a mayor magnitud que haga resistencia a la fuerza original. Esta irracional estupidez colectiva encuentra su correlato en el otro para justificarse, pues de otra manera caen en la irrelevancia de estar combatiendo contra una muralla de humo; necesitan de un enemigo. Así la extrema derecha se mezcla con su opositor natural, en una especie de parasitismo fascista, con una consigna inimaginable en común: el sistema necesita de ellos para renovarse, pero no por la vía institucional, sino por necesidad de la vía armada. No solo los extremos se tocan; a veces tienden a mimetizarse, siempre usufructuando del otro para seguir subsistiendo.

No condenar con la suficiente fuerza las expresiones de violencia, independiente de la vereda en la cual estemos, irremediablemente potencia a estos grupos que así solo tienen espacio para crecer.

Sin embargo, su violencia no es estable o regular, y tampoco es su propósito que así sea. Necesitan que la escalada de agresiones sea siempre exponencial porque así se legitiman. Esta especial circunstancia la han aprovechado por la triste negligencia del Estado para controlar los episodios de violencia, y donde esa apertura de impunidad se está volviendo sintomática. No condenar con la suficiente fuerza las expresiones de violencia, independiente de la vereda en la cual estemos, irremediablemente potencia a estos grupos que así solo tienen espacio para crecer, llevando a la sociedad —que mira al margen— a dos acciones; polarizarse y tomar posición en alguna de estas trincheras, o rehuir de los espacios públicos, dejando la cancha libre a que estos grupos sigan controlando las calles.

Ambas opciones terminan por alimentar a un fascismo que se alimenta de más fascismo. En definitiva, este fenómeno solo crece por culpa de quienes creen que la violencia es un medio legítimo para realizar cambios. La historia nos ha demostrado que nunca será una opción válida por principios democráticos. Lección aparte para aquellos políticos que sigan estas mismas lógicas, pues siempre serán parte de la simbiosis fascista.

.

.

.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

ÚLTIMAS OPINIONES

Un Estado para adultos

El lector podrá pensar «aquí viene otra columna de Kaiser criticando al Estado». Y tendría razón, pues desde que comencé […]

Publicado en La Segunda, 24.02.2020
Un Estado para adultos

Que suban los precios, pero con disciplina

Me pasé un buen rato escribiendo unos párrafos que explican cómo funciona el Mecanismo de Estabilización de Precios de los […]

Publicado en La Segunda, 24.02.2020
Que suban los precios, pero con disciplina

Realidad económica vs. fantasía política

Fui al seminario del Diario Financiero donde el invitado estelar era nuestro ministro de Hacienda don Jorge Quiroz, ex columnista […]

Publicado en La Segunda, 24.02.2020
Realidad económica vs. fantasía política

«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»

Súmate a la FPP