Feminismo, censura y fracaso
La desleal polémica protagonizada por ciertos políticos del oficialismo en contra de la futura ministra de la Mujer, Judith Marín, […]
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020 En más de una ocasión se ha comentado lo necesario que es para nuestra sociedad y proyecto de país seguir una senda común basada en nuestra propia historia y el respeto a las instituciones y habitantes. Sin embargo, cosas tan básicas como estas parecen cada vez menos viable dentro del debate democrático.
Diego Portales, en sus escritos, sugirió: "La República es el sistema que hay que adoptar; ¿pero sabe cómo yo la entiendo para estos países (americanos)? Un gobierno fuerte, centralizado, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes".
Es inevitable rescatar de esta visión ciertos principios cívicos, los cuales, creo, debiesen sostener en todas sus etapas los establecimientos educacionales y enseñar, voluntariamente, asignaturas destinadas a promover nuestra historia y valores republicanos. Esto cobra gran importancia sobre todo en una sociedad donde el odio y la frustración pasaron a ser parte de nuestra propia realidad.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
La desleal polémica protagonizada por ciertos políticos del oficialismo en contra de la futura ministra de la Mujer, Judith Marín, […]
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020Siempre he admirado a Canadá. Quizás por sus salmones, que siempre he soñado ir a pescar. O quizás también porque […]
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020Por: Pablo Paniagua y Juan Jaramillo La libertad de enseñanza y de aprendizaje —teniendo por origen la dignidad humana y […]
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»