Un Estado para adultos
El lector podrá pensar «aquí viene otra columna de Kaiser criticando al Estado». Y tendría razón, pues desde que comencé […]
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020
Publicado en El Mercurio de Valparaíso, 01.11.2020
Autor: Agustín Soto
En más de una ocasión se ha comentado lo necesario que es para nuestra sociedad y proyecto de país seguir una senda común basada en nuestra propia historia y el respeto a las instituciones y habitantes. Sin embargo, cosas tan básicas como estas parecen cada vez menos viable dentro del debate democrático.
Diego Portales, en sus escritos, sugirió: "La República es el sistema que hay que adoptar; ¿pero sabe cómo yo la entiendo para estos países (americanos)? Un gobierno fuerte, centralizado, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes".
Es inevitable rescatar de esta visión ciertos principios cívicos, los cuales, creo, debiesen sostener en todas sus etapas los establecimientos educacionales y enseñar, voluntariamente, asignaturas destinadas a promover nuestra historia y valores republicanos. Esto cobra gran importancia sobre todo en una sociedad donde el odio y la frustración pasaron a ser parte de nuestra propia realidad.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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