¿Qué entendemos por libertad de enseñanza?
Por: Pablo Paniagua y Juan Jaramillo La libertad de enseñanza y de aprendizaje —teniendo por origen la dignidad humana y […]
Publicado en El Mercurio, 19.01.2026
Publicado en El Mercurio, 19.01.2026 Señor Director:
Es loable que instituciones como Educación 2020 lleven 17 años trabajando para promover una «educación de calidad, equitativa e inclusiva», como dice Francisco Jeria a su diario. Debería considerarse un problema, sin embargo, el hecho de que Educación 2020 no ha logrado sino promover la destrucción de la calidad, la equidad y la inclusión en educación. En cuanto a lo que nos convoca, tendría que clarificarle a Jeria que nunca dije que el ranking no sirviera para nada. Sin embargo, en la época que se instauró, se había aceptado que valía la pena incluirlo, pero había que incluir un ranking real, no un «ranking falso», sin sentido, cargado de buena onda jesuítica, que fue lo que inentendiblemente promovió Educación 2020 —hoy casi todos frenteamplistas—, Claudio Castro —hoy alcalde de Renca—, Fernando Atria y el rector Sánchez de la UC, entre otros. Un ranking real, decían ellos, promovía «demasiado la competencia neoliberal en la sala», algo así como promover una pelota, pero cuadrada, porque las figuras asociadas a circunferencias serían neoliberales.
En fin, se advirtió una y otra vez que ese «ranking» iba a generar inflación de notas, fugas estratégicas y nula equidad, como ocurrió. Hoy, trece años después y trece generaciones perjudicadas en sus vidas, se aboga por corregirlo. Jeria, olímpicamente, no hace alusión a esto. En el pasado, Educación 2020, junto a su líder Mario Waissbluth, además de apoyar el ranking, apoyaron el fin del lucro, sin evidencia en calidad; el fin del financiamiento compartido, sin evidencia en segregación; y el fin de la selección, sin evidencia del efecto par, además de prácticamente impedir la apertura de nuevos colegios, solo por odiosidad. Los resultados los conocemos. Todo esto, sumado a agresivas retóricas contra todas las ideas en pos de la libertad de educación o que no fueran de izquierda. Y ahí siguen todos, Mario Waissbluth incluido, que además de seguir opinando de educación como si nada, apareció ahora abogando para que el país se endeude hasta niveles del 115% del PIB, ahora no por la educación, sino que por la primera infancia (que se les olvidó por años). No hay pudor.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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