Canadá, Carney, Candidez
Siempre he admirado a Canadá. Quizás por sus salmones, que siempre he soñado ir a pescar. O quizás también porque […]
Siguiendo el desencadenamiento de eventos últimamente y las lógicas vigentes armemos nuestra propia receta a la chilensis de prosperidad. ¿Qué necesitarnos?: Odiosidad política, obstrucción a leyes primordiales, violencia política y la nunca sobrante pisca de desprecio por el estado de Derecho.
Dejar macerar entre 5 a 10 años y obtendrá meses de violencia callejera. Sí gusta puede agregar mentiras para obtener un "acuerdo de paz" con un proceso constituyente bien crispado. Dejar enfriar un par de meses y agregar Indulto a quienes destruyeron todo lo que encontraron a su paso. Por último, si quiere obtener un mejor sabor, destruya la igualdad ante la ley asegurando puestos en la convención constituyente. Aunque quizás no sea de gusto generalizado, ¿Qué importa? Usted es el chef ¡Y Voila!
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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