En un mundo dominado por “posverdades”, ya no se puede decir lo que se piensa u opina, sin temer ser víctima de un abucheo generalizado
Es lamentable que en nombre de nobles intenciones, como la justicia e igualdad, se asome esta intolerancia oculta y disfrazada de lo contrario.
Es hora de que en Chile aquellos que creen en el libre mercado den la cara sin complejos y defiendan lo que consideran justo de manera categórica.
«El progreso no es una bendición ininterrumpida. A menudo viene con sacrificios y luchas»
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