Alguien decía que un pesimista es una persona que en una hermosa mañana de primavera, cuando huele un exquisito aroma a flores, empieza a buscar el ataúd.
La Moneda no puede terminar siendo un espacio al que se llega a tratar de ser político, a improvisar seducido solo por buenas intenciones y utopías librescas.
Los organismos deben, en cumplimiento del principio de igualdad ante la ley, fiscalizarlos a todos por igual, sin miramientos de la militancia que haya tras el infractor.
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada»
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