Incompetente pero humano
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Publicado en El Mercurio, 03.07.2024
Publicado en El Mercurio, 03.07.2024
Autor: Axel Kaiser
Señor Director:
La justificación para acabar con el secreto bancario, consistente en asumir que «el que nada hace nada teme», no solo ha sido utilizada por todos los tiranos de la historia para ejercer un control total sobre la población, sino que es simplemente estúpida esgrimida en una democracia liberal.
Si fuera así de simple, entonces, ¿por qué no aceptamos que funcionarios públicos puedan revisar nuestra correspondencia cuando ellos estimen discrecionalmente que hay causa suficiente? ¿O intervenir nuestros teléfonos, e-mail o redes sociales? ¿O que entren a nuestra casa sin orden judicial previa cuando tengan meras sospechas de que se comete un delito?
La privacidad ha sido siempre el último resguardo del ciudadano frente a los abusos del poder estatal, la esfera sagrada e inviolable sobre la que este es exclusivamente soberano. Esta incluye, obviamente, la privacidad económica, la que además es inseparable de muchas otras esferas de privacidad.
Nuestros políticos parecen haber olvidado que en una sociedad libre es el poder estatal el que tiene la obligación de ser transparente con los ciudadanos y que es en los totalitarismos donde la lógica aplicada es la inversa. Por algo los comunistas apoyan tan entusiastamente el fin del secreto bancario, algo a lo que todos deberíamos temer.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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