Gabriel Osorio hizo contemporánea la antigua, pero siempre vigente, contraposición entre lo que nos hace humanos y lo que nos deshumaniza. Esa tensión entre nuestra máxima individualidad expresada en el ejercicio libre de nuestros afectos más nobles y honestos; versus el carácter burocrático, uniforme, planificador y sobre todo impersonal, detrás de cualquier poder coercitivo. Cualquiera. Da lo mismo el color de los uniformes o el nombre del circo.
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