Daniel Ortega es el fiel reflejo de los efectos nefastos que ha tenido en los últimos lustros el resurgir de […]
Es evidente que en la pasada Convención proliferaron activistas, líderes de movimientos, histriones y, como dijo Roberto Gargarella, personajes más […]
Los resultados de la encuesta Criteria, donde 70% de los encuestados prefieren anteponer la seguridad a la libertad, no debería […]
El Presidente Boric gusta de las sutilezas tramposas cada vez que debe enarbolar críticas que pongan en cuestión sus propias […]
La actitud del gobierno, exigiendo respuestas inmediatas desde la derecha respecto a un acuerdo para un nuevo proceso constitucional, refleja que […]
En la actualidad, increíblemente, la idea del riesgo de la guerra civil en el seno de una democracia parecer ser […]
Un problema que ha reflejado todo el debate constitucional en los últimos meses es que, sin importar el resultado del […]
La muestra más clara de lo que muchos consideramos un fracaso de la Propuesta de nueva Constitución (PNC) elaborada por […]
En Chile ya se hacen visibles dos dimensiones que no hacen auspicioso el futuro próximo.
Entre Apruebo y Rechazo hay un espacio, una distancia, se llama corrección. Aprobar por aprobar algo mal hecho, no tiene sentido. Rechazar por rechazar algo no terminado, tampoco. Quizás aún queda algo de tiempo para hacer una buena constitución, pero eso dependerá de tener una disposición más mesurada y humilde.
Cuando se analizan los factores críticos del segundo mandato de Sebastián Piñera, generalmente se alude a la debilidad de su apuesta excesiva en lo técnico en desmedro de lo político.
El gabinete moderado de Gabriel Boric podría ser la mano del mago que distrae mientras la Convención es la mano que hace el truco que nos lleve hacia un régimen autoritario.
La derrota presidencial de la derecha ha dejado en evidencia su carencia de un proyecto país que trascienda a un candidato.
El triunfo de Gabriel Boric marca un hito político en varios sentidos. Hay, sin embargo, tres elementos clave a considerar que quedan en evidencia.
Días atrás, el candidato Gabriel Boric se declaró socialdemócrata. ¿Acaso ha dejado de creer en el socialismo del siglo XXI?
Para los clásicos griegos, lo contrario de la política era la barbarie. No era una distinción burda, sino que implicaba la diferencia radical entre el uso de la palabra y el simple recurso de la violencia.
En una democracia es probable que existan "dictalovers". Lo que no debe olvidar el resto de los ciudadanos es que lo contrario a una dictadura es un estado de Derecho, con límites legales establecidos para quienes ejercen o aspiran a detentar el poder político.
Donde hay dictadura, los comunistas dicen que hay verdadera democracia. Ahí donde el pueblo se moviliza contra los jerarcas y oligarcas comunistas, como ocurrió en la RDA, Hungría, Polonia o Checoslovaquia, ellos ven enemigos del pueblo. Ahí donde hay opiniones distintas, donde hay personas que disienten de sus postulados, ellos ven socialdemócratas, neoliberales, traidores, revisionistas, fascistas.
Hace años que en el debate público chileno el foco central ha sido el llamado combate contra la desigualdad.
En Chile estamos ante formas de hacer política claramente irresponsables y demagógicas. El supuesto chantaje de la DC a una de sus senadoras, que se opone a un cuarto retiro de las AFP, denota el nivel deplorable de la política chilena.
«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»