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¡Chile, no sigas a Argentina! El Sur Concepción

¡Chile, no sigas a Argentina!

Muchos chilenos observan el caso argentino como un modelo a seguir e imitar. Cada cierto tiempo se escuchan con admiración comentarios como que la educación y la salud son gratuitas o que los servicios de pensiones se estatizaron. Sin embargo, vale preguntarse ¿cómo funciona la educación y salud gratuita? ¿Qué consecuencias tuvo estatizar la Afjp?

Es cierto, la educación en Argentina es gratuita y el gasto público en educación es grande, alcanzando el 6,3% del PIB, según un informe de la Ocde. La cifra supera el promedio de la región. Sin embargo, es necesario mirar mucho más allá del número para entender la realidad. Argentina posee récord de enrolamiento en el secundario, pero también tiene récord mundial en deserción escolar. Mientras la presidenta Cristina Fernández de Kirchner alardea con el dato de la Ocde, omite el de la Unesco donde se observa que Argentina ocupa el puesto número 11 entre 13 en deserción escolar. Sólo el 43% termina la secundaria en el tiempo esperado. Así las cosas, no pareciera conveniente seguir un modelo que gasta tantos recursos en educación con paupérrimos resultados.

Los hospitales también son gratuitos en Argentina y es el perfecto caso para mostrar que "lo que es de todos no es de nadie" y por lo tanto no hay incentivos para cuidarlos. El estado de los hospitales argentinos es realmente malo. Un informe de "Periodismo Para Todos" mostró que después de una década con un sistema de salud pública, y a pesar de las inversiones, los servicios son peores que en países que invierten la mitad. En diversos casos se observan retrasos en cirugías debido a que falta un anestesista o que no hay instrumentos quirúrgicos o insumos. Debido a esta escasez de materiales se han observado pacientes utilizando sillas de rueda de plástico. También pueden verse demoras y aparatos rotos. El aumento del gasto no ha evitado que se vean situaciones similares a las que se ven en Chile en sus hospitales públicos, así pueden llegar a transcurrir entre 4 a 6 meses entre pedir un turno y ser atendido. Para operaciones programadas el retraso puede llegar a 9 meses. Lo irónico es que Buenos Aires posee el presupuesto más alto del país en salud. En el 2014 éste se incrementó un 33%, pero no se observan resultados en la calidad de los servicios.

Tampoco fue bueno haber estatizado las Afjp, las pensiones. Si bien existe un continuo debate acerca de si debieran ser privadas o públicas, tal vez lo más sano es el sistema mixto, ya que le da la opción de elegir a los ciudadanos. Aquel que quiera una entidad privada podrá hacerlo al igual que la persona que opte por un sistema público de pensiones. Financiar el populismo no es barato, en Argentina se hizo recurriendo en parte a los ahorros que hicieron por decenas de años millones de argentinos. Lo peor, quitándoles la opción de elegir. ¡Chile, no sigas a Argentina!

El pasto del jardín del lado a veces parece más verde, pero todos sabemos que lo que se ve no siempre es lo que es.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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