Incompetente pero humano
Isabel II de España, hija de Fernando VII, gracias a la derogación de la ley sálica, reinó su país desde […]
Publicado en El Observador, 23.04.2025
Publicado en El Observador, 23.04.2025
Todos hemos caminado alguna vez por una calle cuyos postes de luz tienen una pintura relacionada con un equipo en particular. Sabemos, entonces, que esto se debe a las batallas territoriales que llevan a cabo las barras bravas en las poblaciones. Sin embargo, no es solo una batalla futbolística, sino que se suman otros dos componentes: el narcotráfico y la política. El primero permea las hinchadas de los clubes mediante la venta de estupefacientes dentro de estos territorios delimitados, para luego transformar a los barristas en soldados que se dedican a defender dichas zonas.
La segunda, la política, se encarga de transmitir un mensaje a estos grupos, generando en su interior movimientos «antifascistas», «feministas» y otros más, tal como lo mencionan Andrés Barrientos y Bastián Gajardo en su libro Proceso Insurreccional, para que estos grupos les sean funcionales en su causa política. La clase política debe actuar de manera consecuente con su discurso y, en conjunto con el gobierno, defender el Estado de Derecho, tanto al interior como en el exterior de los estadios, porque hasta ahora, la sensación que dejó Estadio Seguro es que nunca brindó seguridad.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
Isabel II de España, hija de Fernando VII, gracias a la derogación de la ley sálica, reinó su país desde […]
Publicado en El Observador, 23.04.2025Este mes se cumplieron 250 años de la publicación de La riqueza de las naciones de Adam Smith, la obra […]
Publicado en El Observador, 23.04.2025En Chile, las mujeres ganan en promedio 21% menos que los hombres en sus trabajos. Aunque esta brecha ha disminuido […]
Publicado en El Observador, 23.04.2025«La libertad no es un regalo de Dios,
sino una conquista humana»