
La sustitución de trabajo por capital nos enriquece y mucho. Puede empobrecer material y emocionalmente a quienes no se adapten. Pero abre oportunidades de trabajo, riqueza, consumo y nivel de vida mejores para muchos más.
«La libertad no se pierde por
quienes se esmeran en atacarla, sino por quienes
no son capaces de defenderla»