Feminismo, censura y fracaso
La desleal polémica protagonizada por ciertos políticos del oficialismo en contra de la futura ministra de la Mujer, Judith Marín, […]
Publicada en La Segunda, 13.03.2024
Publicada en La Segunda, 13.03.2024
Autor: Fernando Claro
En Haití, en vez de gobernar un presidente, parece que lo harán oficialmente las mafias. En 2021 mataron al presidente —viuda negra incluida, parece— y a principio de este mes se escaparon tres mil presos de una cárcel de Puerto Príncipe, lo que hizo incontrolable la violencia, los asesinatos y el fuego. El gobernante de facto, el primer ministro Ariel Henry, tuvo que salir desesperado hacia África para coordinar la ayuda que le había ofrecido Kenia. Estaba en eso cuando el mafioso que habría liderado la revuelta «abriendo» la cárcel, Jimmy Chérizier, alias Barbecue, «el Asados», amenazó con iniciar una guerra civil, «un genocidio», si Henry no renunciaba. Renunció el lunes.
«En España, la comunidad autónoma de Cataluña, luego de veinte años de malas recetas socialistas, ha perdido los intelectuales, empresas y euros que tenía antes, yéndose la mayoría a la comunidad de Madrid. Son recetas obvias las que han hecho a Madrid la capital europea del momento, el infierno neoliberal».
No tengo idea qué irá a pasar, ni por qué Haití pudo haber llegado a algo así, pero ese país es famoso, además de por su apocalipsis constante, porque está en una isla donde hay dos países con prácticamente los mismos recursos. Uno ha fracasado, Haití, y otro no, República Dominicana. En 1960 eran relativamente parecidos en riqueza y en caos institucional, hasta que empezaron a divergir. Dominicana empezó a ser más rico (y con mejores servicios sociales, para que no se enojen las almas nobles que se preocupan por más cosas) luego de estabilizar las cuentas públicas —unos «neoliberales»—, proteger los derechos de propiedad —«neoliberales»—, focalizar el gasto social en educación escolar —«focalización neoliberal»— y abrir su economía —«epítome del neoliberalismo»—. Hay diferencias históricas y culturales —e influencia de Washington— que pueden explicar por qué se establecieron estas instituciones allá, pero fue gracias a ellas que la inmigración empezó fluir desde Haití hacia República Dominicana (cuando se podía), y no al revés, tal cual ocurría desde la socialista Berlín Oriental hacia la libre Berlín Occidental, cuando no les disparaban.
Algo similar quedará simbolizado en Chile, guardando las proporciones, con dos recientes y honorables visitas. Desde España nos visitó su presidente de gobierno, el socialista Pedro Sánchez que disfrutó de asados y recetas carnívoras en la casa de nuestro presidente, el también «socialista» Gabriel Boric. En España, la comunidad autónoma de Cataluña, luego de veinte años de malas recetas socialistas, subiendo los impuestos, sobreregulando y destruyendo el Estado de Derecho, ha perdido los intelectuales, empresas y euros que tenía antes, yéndose la mayoría a la comunidad de Madrid. Desde ahí también nos visitará su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, quien ha continuado el legado de Esperanza Aguirre bajando los impuestos, liberalizando la economía, haciendo respetar las leyes y focalizando el gasto social en los más necesitados. Recetas obvias que han hecho a Madrid la capital europea del momento, el infierno neoliberal. De los asados chilenos de los que habla ahora la Fiscalía, mejor ni hablar.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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