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Havel Publicado en El Mercurio, 30.12.2019

Havel

Señor Director:

En una nota dominical, 'El Mercurio' recordó que hace 30 años, el 29 de diciembre de 1989, un dramaturgo, ensayista, disidente y exprisionero del régimen comunista checoslovaco, asumió la presidencia del país. Su nombre: Václav Havel. Fue el primer mandatario no alineado con el comunismo desde 1948 y el primero de la era democrática liberal que se abrió con la caída del Muro de Berlín y la Revolución de Terciopelo.

A Havel se lo llevó la enfermedad en 2011, también en diciembre, pero el precioso recuerdo de este héroe imperfecto y demasiado humano es poderoso e imborrable. En estos momentos tormentosos para Chile, hay de Havel al menos dos cosas que, líderes y ciudadanos, deberíamos hacer parte de nuestra cultura política. La primera es su positiva rebeldía, que lo llevó a enfrentar el totalitarismo y a ser, mucho más que un buen político, un político bueno. La autora estadounidense Carmen Medina me explicó una vez que hay 'good rebels', por su impacto, su carácter y sus actitudes para el bien.

"solo un soñador puede creer que la solución está en restringir el progreso de la civilización de una forma u otra". Václav Havel

Havel fue uno generoso y valiente, aunque su estampa aparentemente frágil y sus temores sugirieran a veces lo contrario. Fue firme en su lucha por la libertad y ejerció el poder con magnanimidad, incapaz de dañar a otros o de ser como quienes le habían maltratado. Lo segundo valioso es lo que él mismo definió como 'el sentido de responsabilidad', que demostró con sus actos más que con sus palabras. En 1995, en un famoso discurso en la Universidad de Harvard, llamó a renovarlo radicalmente diciendo que 'solo un soñador puede creer que la solución está en restringir el progreso de la civilización de una forma u otra'.

Explicó, además, que nuestra conciencia debe alcanzar nuestra razón, o de lo contrario estamos perdidos. Havel tenía una visión muy humanista, un intelecto entrenado para lo trascendental y para entendernos como individuos en sociedad. En estos tiempos, pues vaya que nos haría bien tener más líderes radicalmente renovados y responsables y más rebeldes buenos. Los necesitamos.

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