El sueño americano en Chile
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Publicado en El Mercurio, 05.07.2026
Publicado en El Mercurio, 05.07.2026 Debiera preocuparnos doblemente el resultado del congreso ideológico del Frente Amplio primero porque se declaró «socialista» y segundo porque se demoró 6 meses en darse cuenta de algo que todos sabían menos ellos. Desde que gobernaron que nos acostumbraron a una velocidad que sólo se ve en el futbol chileno, se demoraron una eternidad en habitar los cargos, les avisaban que los malos estaban en Temuicui y que había que moverse rápido pero pedían más información y cuando la tenían armaban un comité para tomar decisiones, todo lo hacen lento y mal, porque no han trabajado en el sector privado, donde el tiempo es plata, el que se duerme se lo lleva la corriente y los niveles de exigencia son otros que en el estado las ONGs o la academia. La verdad es que hasta la fecha han demostrado la mayoría de los vicios de los socialistas, pero ninguna de sus virtudes.
«El socialismo ha mutado en el autodenominado "progresismo" que tiene todo de socialismo y nada de progreso. Es una versión edulcorada de la misma barbaridad. Es una ideología de pobreza moral»
«Ser socialista es tener poco y estar dispuesto a dar mucho». Así enseñaba el ex presidente del gobierno español José Luis Rodriguez Zapatero (RZ). Y esto los socialistas se lo creen, la pregunta es si lo practican. Porque a RZ lo acaban de pillar (otra vez gracias a EEUU) que era un traficante de influencias de dictaduras socialistas. Además, usaba a sus hijas -que más parecen azafatas del tren fantasma que expertas en marketing- como palos blancos, quienes bajo la chapa de una sociedad denominada «Whathefav» (que suena a la poco elegante expresión «what the f***») cobraban por servicios inexistentes las comisiones que le pagaban a su padre. Pero la corrupción no es un accidente en el socialismo sino la consecuencia ineludible de estados ricos con ciudadanos pobres donde políticos deciden el destino económico de sus pueblos sin derechos personales que los defiendan ni mercados competitivos que asignen recursos.
Pero no es la corruptela de los socialistas españoles o los frenteamplistas chilenos (¡Miles de millones a fundaciones con menos de 1 año de existencia?) lo que tiene desalentado al socialismo mundial sino su falta de ideas y su desconexión con la realidad. Progresivamente se ha ido quedando sin referentes, relato ni propuestas. Partamos por la economía. Más de 60 países trataron con distintas fórmulas socialistas y solo crearon hambrunas y pobreza. Qué decir de sus referentes: psicópatas genocidas como Mao, Stalin o Fidel, dictadores de cuarta como los Ortega, corruptos como los K, Craxi o RZ o narcos como Maduro o Evo, una constelación de galácticos. ¿Y los que están en ejercicio? Lula ex presidiario o Pedro Sánchez que tiene a su señora, a su mentor, a su hermano y a sus adláteres del PSOE perseguidos por corrupción. Al que yo respeto por su honestidad es a Pepe Mujica, que tuvo la sensatez de declarar que Uruguay tendría todo el socialismo que su capitalismo fuera capaz de financiar.
Ahora los cubanos -porque han madurado según Diaz Canel o porque ayuda a la revolución según Raúl Castro- aprobaron 179 medidas capitalistas, desde privatizar empresas públicas hasta permitir bancos y sociedades con fines de lucro, pasando por la neoliberal medida de cambiar subsidios universales por focalizados. Tomar esas medidas para fortalecer una «revolución» que lleva 60 años, los sitúa entre el patetismo y el realismo mágico.
El problema con el socialismo es su negación de la naturaleza humana. Las personas nacemos libres e iguales, pero solo en dignidad y derechos, no en talentos, esfuerzo y preferencias. La evolución y los genes importan y según explica la ciencia, mucho más que la cultura y la educación. Por eso forzar a que todos tengan un mismo resultado requiere de la fuerza, lo que es incompatible con un universo de libertades. Para desmentir que el socialismo solo funcionaba por la fuerza y demostrar que la familia, el instinto maternal, la propiedad privada y la desigualdad de ingresos eran constructos culturales y no características evolutivas se inventaron los Kibutz que así organizados duraron menos de una generación.
Hoy el socialismo ha mutado en el autodenominado «progresismo» que tiene todo de socialismo y nada de progreso. Es una versión edulcorada de la misma barbaridad. Es una ideología de pobreza moral. Para ellos la libertad tiene que ver con la satisfacción de caprichos, una libertad egoísta: mi cuerpo, mi opinión, mi sexo, una libertad sin ningún sentido de propósito, ni de compromiso con la verdad, la evidencia o la sociedad. Por todo eso es preocupante que gente joven como la del FA, a estas alturas de la modernidad tome partido por una ideología tan anticuada como fracasada.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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