Casen, Quiroz, Kast
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Publicado en La Segunda, 12.08.2026
Publicado en La Segunda, 12.08.2026 Tratando la regulación de la gestación subrogada, se hizo pública la comunión argumentativa entre la izquierda, a la que no le gusta que bienes inmaculados, como la educación, entren al mercado, con la derecha conservadora. Hablan juntas a veces de «maternidad subrogada» cuando la verdad es solo gestación, ya que la madre biológica, y quien criará al niño, nunca será quien la gesta en su útero. Los problemas de vínculos, historia y tantos más, de la maternidad subrogada —que son reales—, se presentan solo a veces acá, pero siempre y en mayor grado, en las adopciones, ¿las prohibimos también?
«Los argumentos de "explotación" son los clásicos argumentos marxistas sin sentido, pero que cuando tratan asimetrías de información y poder de negociación tienen una facilísima solución: contratos regulados»
A la izquierda le molesta la gestación subrogada porque se «cosificaría» a la mujer, quien estaría trabajando con su cuerpo. El problema es que las modelos también trabajan con su cuerpo, ¿sería prohibitivo? No es tan desgastante, dicen, ¿prohibimos entonces el boxeo? ¿Y qué hacemos con los actores, los fisicoculturistas y los saltadores de garrocha? Dicen también que sería un mercado donde se «explota a las mujeres», quienes serían pobres y no estarían tomando esta opción de gestar de manera libre. Una activista conservadora, insistiendo que esto ocurre solo entre ricos-explotadores y pobres-sin-libertad, y que estuvo hace unos días en La Moneda, llegó a decir: «todavía no he visto a ninguna mujer rica gestar para una pareja pobre». ¿Se habrá encontrado acaso alguna vez con Bill Gates trabajando de mozo en alguna fonda para el 18 chileno, quizás? Quién sabe. Ella critica incluso de la edad de los padres, ¿le habría prohibido ser padre a Anthony Quinn esta mujer? Me imagino que sí, como muchos que se perciben conocedores del bien. Los argumentos de «explotación» son los clásicos argumentos marxistas sin sentido, pero que cuando tratan sobre el problema real de las asimetrías de información y poder de negociación —no esa «explotación»—, tienen una facilísima solución: proteger a las mujeres y niños a través de contratos regulados, como se hace en cientos de miles de industrias, culturas y países, lo que, a su vez, tiene relación con otro problema: la posibilidad de la trata de personas. Y esto se soluciona justamente transparentando y regulando, lo que elimina lo precario de la clandestinidad.
Dicen que es algo demasiado íntimo, personal —con límites que solo ellos conocen—. ¿Pero qué dirán sobre la leche materna? Porque en Chile existe un banco de leche materna. Es gratis, dirán algunos, ¿entonces permitamos las gestaciones subrogadas siempre y cuando sean gratuitas? Tampoco. ¿Argumentos? De nuevo en círculo. ¿Qué tendría de malo que sea gratis, o incluso más, que esa gratuidad sea entre una madre que geste para su hija, que nació sin útero pero quiere ser madre?
No hay argumento que aguante, solo el que dice mejor no lo permitamos porque es desafiar a Dios, un religioso, o a mi dios, un izquierdista.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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