Lo peor de la impostura de este sector elitista de nuestra sociedad es el desprecio que esconde por las personas comunes y corrientes que no comparten su humanismo meramente declaratorio.
La decisión del gobierno de Chile de no suscribir el referido pacto ha sido la más responsable y, sin duda alguna, la más alineada con los intereses nacionales, aunque claramente no sea "políticamente correcta".
«El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada»
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