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EEUU: Midterms ¡oh my God! Publicado en El Mercurio, 08.11.2026

EEUU: Midterms ¡oh my God!

La noticia de la semana fue la elección de medio término de EEUU. El resultado fue sorprendente, no por el triunfo demócrata, que se anticipaba, pero si por la magnitud. Hasta ganaron la senatorial por Kansas, que no ganaban desde 1932. Ahora el partido demócrata domina ambas cámaras y por amplio margen. La Bolsa al principio estuvo errática bajó subió, bajó y al final quedó algo arriba de lo que empezó, porque si los demócratas ganaban por poco, los ultrones de Bernie Sanders serían decisivos, pero no fue así y ahora su opinión es irrelevante para formar mayoría. Los inversionistas aprecian y valoran el equilibrio de poderes y la moderación. En EEUU, las instituciones funcionan y la FED con nuevo presidente nombrado por Trump, subió las tasas cuando él quería bajarlas, y la Corte Suprema, también mayoritariamente nominada por él le paró los aranceles generalizados prescribiendo que eran materia de ley. Podríamos aprender del valor de respetar la legalidad y las instituciones ahora que se cocina una acusación constitucional sin fundamento. En Chile hubo equilibrio mientras teníamos un sistema binominal que ordenaba la política, exigía consensos y el PC no era parte de la coalición de izquierda. Eso se rompió, porque los ciudadanos no supimos defender un sistema que nos convenía.

«Proteccionismo y populismo no son una buena plataforma para la derecha, y es bueno que por este lado tomemos nota.»

El equilibrio de poderes es lo que le da estabilidad a la democracia norteamericana. Fue un diseño deliberado de los Founding Fathers (Washington, Jefferson, Adams, Hamilton, etc) que tenían que lograr un adecuado balance entre los estados y el gobierno central y entre los 3 poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Por eso los estados eligen 2 senadores cada uno con independencia de su población y los senadores duran 6 años reeligiéndose por tercios cada 2. La cámara de representantes es proporcional a la población y ambas deben aprobar cualquier proyecto de ley, esto asegura apoyo poblacional y estatal a cualquier legislación.

Para asegurar que el gobierno central no crezca a costa de los ciudadanos, a la ciudad de Washington DC, no le dieron representación parlamentaria. El poder ejecutivo está limitado por el congreso, aunque a través de Ordenes Ejecutivas ha ido expandiendo su poder. La guerra de Vietnam la peleó sin declaración de guerra del congreso. La Corte Suprema a su vez está formada por 9 miembros vitalicios. Y su función es controlar la constitucionalidad de los actos del Presidente y de las leyes.
Esta es una derrota para el Trumpismo. Las formas importan y aunque en el fondo en algunos temas tenga razón, como el aprovechamiento de Europa de la protección americana y evitar que Irán tenga armas nucleares y en otras haya hecho lo correcto, como sacar a Maduro y tratar de normalizar Venezuela, su estilo rudo y veleidoso terminó por agotar incluso a sus amigos. Si hasta en Texas perdió el partido Republicano. Esto por supuesto compromete la próxima presidencial donde JD Vance y Marco Rubio, se veían bien aspectados y hoy ya no tanto.

El costo de pelearse con la prensa, el dejar que su familia hiciera negocios mientras él era presidente, el alza del costo de la vida creado por los aranceles y en especial por el precio de los combustibles terminaron por erosionar su base más dura. Estados Unidos está carísimo. Proteccionismo y populismo no son una buena plataforma para la derecha, y es bueno que por este lado tomemos nota.

El mundo echaba de menos el EEUU descrito por Kennedy en su discurso inaugural, que por su épica y ritmo churchilliano, vale la pena leer de vez en cuando:
«Que todas las naciones sepan, ya sea que nos deseen el bien o el mal, que pagaremos cualquier precio, soportaremos cualquier carga, afrontaremos cualquier dificultad, apoyaremos a cualquier amigo y nos opondremos a cualquier enemigo para asegurar la supervivencia y el triunfo de la libertad.
Esto es lo que prometemos, y mucho más.
A aquellos viejos aliados con quienes compartimos orígenes culturales y espirituales, les prometemos la lealtad de amigos fieles. Unidos, poco podemos lograr en un sinfín de proyectos conjuntos. Divididos, poco podemos hacer, pues no nos atrevemos a afrontar un desafío poderoso en desacuerdo y desmoralizados.»

Trump podría haber hecho todo lo bueno que hizo, sin alienarse la buena voluntad de sus amigos y aliados, si ¡hasta se peleó con Canadá! Algo parecido pero en sentido contrario puede pasar en España, la corrupción y el desenfado de Sánchez lo tienen contra las cuerdas. Ambas pueden ser buenas noticias para Chile. Un Estados Unidos equilibrado y menos proteccionista y una España menos woke y menos corrupta, son mejores para el mundo. Parafraseando a Nicanor Parra diría que el problema para los republicanos fue que Trump se creyó Dios, estaba en todas partes pero nadie lo podía ver.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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