AFPs: efecto manada y colusión
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Publicado en El Líbero, 23.10.2026«La jugada para sacar al senador Pedro Araya de la comisión de Constitución es un claro ejemplo de que las izquierdas hoy se sienten más cómodas obstruyendo que construyendo».
El senador Pedro Araya (PPD) está siendo castigado por colaborar con el gobierno de José Antonio Kast.
Este año, Socialismo Democrático, una coalición que congrega al Partido Socialista, el Partido Por la Democracia, el Partido Radical y el Partido Liberal, nominó a Araya para la Comisión de Constitución, donde asumió como presidente.
En ese papel, estuvo dispuesto a avanzar en las reformas requeridas por el plan de seguridad del oficialismo. Pero eso disgustó al PS. Así que sacaron a Araya de la comisión y pusieron a Vlado Mirosevic, del PL. Probablemente, esto significa que Mirosevic se alinea mejor con los intereses del Partido Socialista.
Los roces entre el senador Araya y Socialismo Democrático no son nuevos. Sobre todo, porque durante el año ha mostrado voluntad permanente de colaborar con el gobierno en proyectos de seguridad y economía.
Con todo, hay un factor que pudo haber agudizado las diferencias entre el senador y su coalición. El jueves 15 de este mes, Michelle Bachelet convocó una cumbre con las izquierdas para proyectar la oposición, establecer nuevas estrategias y analizar los liderazgos más atractivos para las elecciones presidenciales de 2029. En esa sesión, Paulina Vodanovic, presidenta del PS, se quejó de los miembros de la oposición que “se arrancan con los tarros”.
¿Y eso por qué importa? Porque, ¡oh, sorpresa!, Vodanovic también participa en la Comisión de Constitución del Senado y, junto a Claudia Pascual (PC), se encargó de poner a Mirosevic como su nuevo presidente.
Araya alega que Socialismo Democrático está abandonando su identidad demócrata y adoptando actitudes autoritarias. Además, sostiene que ninguna oposición se puede considerar exitosa midiéndose a través del bloqueo y la obstrucción. Aun más, acusó a Socialismo Democrático de no querer combatir realmente el crimen organizado.
Aunque el senador se sienta traicionado, la verdad es que esta decisión no sorprende. Las izquierdas se han visto en serios problemas para convertirse en una oposición cohesionada con una narrativa que les permita recuperar votos. Han intentado recoger el malestar de los chilenos por el difícil escenario actual, pero eso no se traduce necesariamente en apoyo hacia ellos. El mismo Gabriel Boric ha dicho que debe existir mayor autocrítica en su sector si quieren volver al poder.
Pero no habrá autocrítica. Al menos, no por ahora. Porque la jugada para sacar a Araya es un claro ejemplo de que las izquierdas hoy se sienten más cómodas obstruyendo que construyendo. Que no están dispuestas a los grandes acuerdos que vuelvan a encauzar el desarrollo de nuestro país. Y que, en definitiva, prefieren la obediencia ciega antes que el diálogo democrático.
Así que, de aquí en adelante, cabe esperar que Socialismo Democrático se vuelva una oposición intransigente, poniendo obstáculos a necesidades reales, sólo por darse el gusto político de hacerle la vida imposible al gobierno electo por la mayoría de los chilenos. Quizás Araya tenga razón. Quizás, efectivamente, dejaron de ser democráticos.
Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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