Considerar al voto como un derecho no quiere decir que este no pueda ser también un deber. Sin embargo, es importante aclarar que se trata de un deber moral, cuyo incumplimiento pesa únicamente en la conciencia del ciudadano.
A pesar de reconocer que las cuarentenas no sirven y generan enormes costos, sin embargo, el mismo editorial sostiene que el Gobierno actuó bien al implementarlas en la Región Metropolitana 'para dar una señal de la gravedad del momento'.
Cuando en algunos años se revise con calma este período de la historia de Chile, probablemente se concluirá que ha sido el más abusivo que nos ha tocado vivir.
La promesa de descentralizar nuestro país ha venido existiendo desde hace más de tres décadas. Ha sido propuesta desde distintos conglomerados políticos, y aún no hemos visto una descentralización en serio.
Quienes validan la violencia como modo de acción política, de forma táctica o explicita, inevitablemente están enviando la democracia al matadero. Porque la violencia como medio de acción, no es una extensión de la política, sino que es su supresión brutal.
Desde 2008, Occidente vive tiempos convulsionados. La crisis financiera, la crisis de la deuda europea y la irrupción de las redes sociales, han puesto en jaque los equilibrios políticos de posguerra e, incluso, según muchos analistas, a las democracias liberales.
En Chile cada vez se debilita más el derecho de propiedad. Lo anterior es signo y consecuencia directa del resquebrajo institucional, del deterioro del Estado de Derecho y del auge de las consignas y políticas populistas.
Resulta esencial comprender que el confinamiento indiscriminado ha sido una decisión producto de la ignorancia del momento y del pánico político.
Por donde se mire, América Latina sigue sumida en la incertidumbre, la inestabili- dad política y económica. Sigue atrapada en el caudillismo, la polarización, la demagogia, la pobreza, la corrupción, la anomia jurídica y el crimen organizado.
Chile está cansado de esforzarse y cree que lo merece todo y gratis. Nos hemos acostumbrado tanto a una economía libre, con promociones de todo tipo, que ya no reconocemos una oferta seria de una chanta, confundimos al casanova lujurioso con el pretendiente honesto.
Hasta el día de hoy no he visto un solo estudio que afirme que los beneficios de las cuarentenas son superiores a sus costos para la población.
La derecha chilena, al menos aquella intelectual, sí vale la pena, pero requiere ser reformulada a través de puentes intelectuales entre liberales y conservadores.
América Latina sigue sumida en la incertidumbre y la inestabilidad política y económica. Sigue atrapada en el caudillismo, la polarización, la demagogia, la pobreza, la corrupción, la anomia jurídica y el crimen organizado.
El martes, 34 convencionales firmaron una declaración exigiendo el cumplimiento de un listado de “garantías democráticas”.
Y acá el candidato Jadue niega sin pudor las alianzas que lo llevaron al poder para luego afirmar que no promoverá una “ola estatizadora”. Era como Greta Thunberg diciendo tranquilos, no instauraré energías limpias.
El hecho de que entidades estatales, que deberían velar por el bienestar de todos, sigan lógicas mezquinas, al tratar de querer hacer negocios inmobiliarios o “pasadas” con sus terrenos, revela el profundo estado de descomposición de nuestra actual política y burocracia estatal.
No hay espacio para adueñarse de la verdad. Los convencionales deben asumir humildemente esta labor de redactar una buena Constitución para todos los chilenos, sin marginar a nadie por su pensamiento político.
Dicen que el Estado es el único que puede crear 'nuevas estructuras productivas' de manera 'eficiente', pero eso no es así. Y en promedio -lo que en realidad importa-, las estructuras productivas evolucionan y varían eficientemente a una velocidad y en direcciones que el Estado es incapaz de percibir, prever y menos dirigir.
Los tratados internacionales limitan nuestra soberanía nacional a cambio de ampliar nuestros derechos internacionales. Violarlos impunemente debe ser perseguido pecuniariamente por el CDE, cuya misión primordial es proteger el patrimonio fiscal.
El proyecto de indulto a los presos de la revuelta puede perfectamente incluirse dentro del ciclo legislativo perverso que describo, donde, haciéndolo pasar por una causa noble en favor de inocentes perseguidos políticos, se intenta en realidad dar privilegios procesales a grupos particulares con el criterio rector de la afinidad política.
«La libertad es un derecho humano fundamental,
sin él no hay vida digna»