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Y si hubiese Publicado en La Segunda, 13.09.2023

Y si hubiese

Condenar el Golpe es fácil —qué decir la dictadura—, porque es fácil afirmar que uno hubiese preferido una salida institucional en vez de un bombardeo. Sin embargo, la «gente buena» siempre quiere más, e insisten: ¿y si hubieses estado ahí, lo hubieses apoyado? La respuesta es simple: estando ahí, como militante del PS, el MAPU o el PC, lo condeno, porque estaba haciendo lo que quería, como era buscar «justicia social» destruyendo la «democracia burguesa» por dentro —y por fuera—. Era mi objetivo declarado y me lo interrumpieron violentamente —además, se asomaban el poder, el glamour y los dólares—. Y si hubiese sido un votante creyente de ese futuro esplendor (falso) que Allende ofrecía, condeno el Golpe también, obvio. Al revés, si hubiese sido de la DC o del Partido Nacional, quizás me hubiese aliviado, porque hubiese creído en la democracia, que estaba siendo destruida, y en los cambios paulatinos —además de no saber nada de la dictadura posterior—. Y si hubiese sido DC, además, hubiese visto cómo nos alejaban de la utopía comunitarista católica y, por otro lado, si hubiese sido PN, hubiese sido pragmático, y hubiese colapsado mentalmente ante las expropiaciones y las tomas. Y si hubiese sido un votante con sentido común que no hubiese creído en Allende, o que quizás, incluso, hubiese leído a Orwell, hubiese interpretado ese caos, esa hambre y esa violencia, como el presagio de un futuro peor; también hubiese sido expulsado de empresas estatales por simplemente pensar así y, si hubiese sido un inmigrante que desde la nada armó unas fábricas de telas, me las hubiesen expropiado, con pagos mínimos, y con violencia. «No van recuperar sus fábricas», les dijo Allende, qué decir sobre los campos. Además, hubiese visto con sospecha la clausura de radios, diarios y canales de televisión, y los ataques a la Contraloría, el Parlamento y la Corte Suprema. Con Fidel maquinando por acá, hubiese temido una Cuba (el caso Padilla es del 68). Si hubiese vivido todo eso, probablemente me hubiese aliviado con el golpe.

«Esa respuesta no les gusta y entonces le dan con que la Unidad Popular es ejemplar y Allende un inmaculado —¿hablemos de su proyecto de ley de eugenesia entonces?—. Por esto que muchos se niegan a condenar el Golpe, y por esto es que tuvimos una celebración odiosa».

Este análisis no tiene sentido, es parte de la ruleta de la vida. Pero siguen, y preguntan, y hoy, con tus ideas actuales, ¿habrías apoyado el Golpe? No, hubiese preferido una salida institucional. Esa respuesta no les gusta, porque no les conviene, y entonces entramos en discusiones circulares, porque le dan con que la Unidad Popular es ejemplar y Allende un inmaculado —¿hablemos de su proyecto de ley de eugenesia entonces?—. Por esto que muchos se niegan a condenar el Golpe, y por esto es que tuvimos una celebración odiosa, porque nuestro presidente fue cizañero, y quería hacer una fiesta íntima, en blanco y negro y, en vez de privada, tuvo una fiesta funada, con su amigo Petro, que confunde a la hija de Allende con la escritora, y con su camarada AMLO, que defiende a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Nada.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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