«Con la economía me las arreglo, con la seguridad no»
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Publicado en El Líbero, 30.04.2016
Publicado en El Líbero, 30.04.2016 Durante la primera semana de mayo, estará de visita en Chile el escritor sueco Nima Sanandaji. El autor posee amplia experiencia en los modelos escandinavos, brindando una mirada alternativa a la habitual. En los últimos años, los modelos escandinavos se pusieron de moda ya que dichos países, como Suecia, Noruega o Dinamarca, lograron altos niveles de desarrollo gracias a, se supone, una alta tasa impositiva.
Sanandaji desmitifica esto, analizando la evolución del crecimiento económico de los países escandinavos y su presión tributaria. Por poner un ejemplo, en 1955 Suecia tenía una presión tributaria de 24% del PIB. Para 1985, la misma se había expandido a 45% del PIB manteniéndose cerca de ese nivel hasta estos días. Este incremento fue posible porque el crecimiento de Suecia fue de niveles impresionantes entre 1870 y 1970.
A partir de entonces, su crecimiento comenzó a estancarse debido a adoptar una tendencia hacia una socialdemocracia. En otras palabras, no es cierto que debido a una alta carga tributaria, los estados escandinavos alcanzaron el desarrollo. Es decir, debido a que hubo creación de riqueza previa, estos países pudieron incrementar los impuestos.
Otro dato interesante es que no fueron los impuestos directos los que se vieron incrementados durante la socialdemocracia, sino los indirectos; es decir, los impuestos invisibles como el IVA que no son fáciles de evidenciar por los ciudadanos.
Es cierto que los países escandinavos lograron generar desarrollo y crecimiento económico. Sin embargo, no es cierto que lo hicieron por cobrar impuestos altos. Por el contrario, políticas de libre mercado y competencia generaron riqueza en estos países, dándole la oportunidad al Estado de poder recaudar más en un futuro posterior. Como conclusión, decidieron incrementar los tributos con impuestos indirectos haciéndolos menos visibles para los ciudadanos. Las reflexiones de Nima Sanandaji no solo permiten desmitificar el modelo escandinavo, sino que nos sirven para que en Chile comencemos a hablar en serio de desarrollo y bienestar.
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Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.
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