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Lo bueno, lo malo, lo feo, lo mejor y lo peor Publicado en El Mercurio 24.12.2022

Lo bueno, lo malo, lo feo, lo mejor y lo peor

2022 termina mejor de lo que empezó. No es para estar demasiado optimista porque tenemos problemas graves y desafíos importantes, pero estamos más tranquilos que a principios de año, cuando asumía un gobierno inmaduro, con un programa refundacional y jugado por un proceso constitucional divorciado de la realidad del país.

Entre lo bueno de este año destaco el triunfo de una Argentina distinta. Sin la mano de Dios, pero con la zurda de Messi, salió campeón un equipo aguerrido que combinó humildad, buen futbol, carácter y ambición. El fallo de río Silala que frenó en seco les pretensiones bolivianas. Entre los personajes notables del año destacan Cristián Warnken porque cuando muchos artistas se dejaban llevar por el vértigo de la violencia y la revolución, él supo mantenerse fiel a sus principios; los convencionales de Chile vamos, que, contra todo pronóstico, con coraje e inteligencia supieron mantener la bandera al tope y educarnos sobre los riesgos de la nueva constitución. Y una palabra muy especial para Juan Sutil y Richard Von Appen que con patriotismo y prudencia devolvieron a los empresarios el orgullo de ser emprendedores. Un reconocimiento para la clase política que llegó a un acuerdo constitucional con bordes, límites y una mejor conformación que hace mirar con moderado optimismo el tema constitucional. Finalmente, celebro que el libro «el economista callejero» de Axel Kaiser lleve un año como el más vendido, lo que habla que el liberalismo no está muerto y el apetito por aprender tampoco.

Lo malo del año, La delincuencia desatada; acompañada de la indolencia de una fiscalía y un poder judicial que no han comprendido la gravedad de la violencia que sufren los chilenos. La ignorancia adolescente de varias autoridades, que siguen hablando con arrogancia de temas que no entienden. El resultado trágico de las reformas educacionales impulsadas por los que ahora gobiernan y una política exterior amateur, que subordina los intereses permanentes del país a una agenda ideológica derrotada en las urnas. Las reformas tributaria, previsional y de jornada laboral que en tiempos normales son malas, pero con los problemas de inversión, informalidad y estancamiento económico que enfrentamos son pésimas y finalmente la guerra de Ucrania que sigue sin final claro a la vista.

«Lo mejor del año fue el resultado del plebiscito. Más de 8 millones de chilenos salieron armados con su cédula identidad en los bolsillos y un lápiz entre los dientes a darle un golpe demoledor a los enemigos de la paz y la democracia».

Lo feo: la vulgaridad del embajador chileno en España. ¿Nadie le informó que ocupa un puesto donde lucieron caballeros como Patricio Lynch, Enrique Krauss y Roberto Ampuerto?

Lo peor del año fue la convención constituyente de Llanquileo, Atria, Loncón et al, que con su arrogancia, intolerancia y estulticia lograron lo imposible, que la inmensa mayoría de los chilenos les diera la espalda. Los chilenos, más allá de sus preferencias políticas, entendieron que el proyecto desmembraba el país, politizaba la social civil; entronizaba el odio y jibarizaba el poder judicial.

Lo mejor del año fue el resultado del plebiscito. Más de 8 millones de chilenos salieron armados con su cédula identidad en los bolsillos y un lápiz entre los dientes a darle un golpe demoledor a los enemigos de la paz y la democracia. Con la fuerza de los votos enterraron el discurso de la plurinacionalidad, del estatismo desenfrenado y del sometimiento de las personas a la política y el estado.

El próximo año se viene difícil. Al tema constitucional se agregan: una recesión producto de la irresponsabilidad populista y una crisis de inversión generada por un ambiente hostil a los negocios, por la falta de seguridad personal y jurídica y por una burocracia estatal que ahoga al emprendedor más entusiasta. Confiemos que el gobierno no cometerá los errores de novato del primer año y será capaz de articular un proyecto coherente que nos permita retomar la senda del crecimiento. Pero eso será mañana. Ahora disfruten las fiestas de fin de año en familia y que tengan un buen 2023.

Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de Fundación para el Progreso, ni las de su Directorio, Senior Fellows u otros miembros.

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